Casi cincuenta años después de que Ross Bagdasarian creara Alvin y las Ardillas para la radio, el cine y la televisión, estos famosos personajes regresaron ayer a la gran pantalla con su espíritu original, según su hijo.
Alvin, Simon y Theodore, los tres componentes de Alvin and the Chipmunks, fueron un ícono popular para varias generaciones durante casi medio siglo. Ahora regresan en plena forma, gracias a la mezcla de imágenes reales y la animación digital, explicó Ross Bagdasarian Jr. en una entrevista con EFE.
Su padre, músico y compositor, publicó en 1958 The Chipmunk Song (Christmas Don't Be Late), una canción que ganó tres premios Grammy y que lanzó a la fama a las ardillas cantantes, cuyas marionetas aparecieron por primera vez en el espacio de la televisión norteamericana The Ed Sullivan Show.
Su fama la siguieron cimentando las series de animación The Alvin Show, estrenada en 1961, y Alvin and the Chipmunks, lanzada en 1983.
El regreso triunfal
En la era digital, estos roedores se reinventan de la mano de Bagdasarian Jr. y su mujer, Janice Karman, productores de la cinta y responsables de la saga tras el fallecimiento de Bagdasarian en 1972.
"Los personajes requerían ser lo suficientemente realistas para conseguir que la gente se crea que las ardillas viven en el mundo real, pero lo importante es que mantuvieran su esencia", afirmó el hijo del creador de la franquicia.
Era "extremadamente importante conseguir un guión que satisficiera a tres generaciones de fans, con las dosis necesarias de humor y sofisticación para convencer a las familias de hoy día e incluso a quienes disfrutaron con los personajes en la década de 1960", explicó.
En el filme, el compositor Dave Seville -el alter ego del fundador Bagdasarian- transforma a Alvin, el líder de la banda, al chistoso Simon y al dulce Theodore, en las sensaciones del pop mundial, aunque también causan estragos en la vida personal de su descubridor.
"Estoy encantado con el resultado final. Todos le hemos puesto mucho corazón y los personajes de las ardillas no parecen dibujos animados, sino más bien niños pequeños con emociones y sentimientos verdaderos", señaló el productor, a quien no le preocuparon los comentarios sobre el nuevo aspecto de las ardillas.