En ventas "se está achatando un poco la curva, la heladería es un espacio para frecuentar también durante otros meses que no son los de verano", evaluó Sergio Gratton, gerente general de Freddo.
"Hubo un cambio de hábito en el mercado, generalmente el helado estaba tomado como producto de verano, a medida que subía la temperatura a la gente le daban más ganas de consumir helado", aseguró a Télam Alberto Clemente, gerente de Producción de Amaretto.
Según el gerente de Marketing de Ice Cream, Sebastián Pérez, la desestacionalización del producto "es una tendencia de principios de los 90, con la llegada de cadenas de supermercados al país, el helado -que antes era exclusivo de heladerías que cerraban en invierno- pasó a estar en góndola todo el año".
"El mercado tiende a que el helado sea un alimento que satisfaga el placer de comer más allá de la época del año", dijo Pérez.
Al respecto, Clemente indicó que "lo que pasó es que el delivery aumentó mucho el consumo del helado cuando las temperaturas eran menores por una cuestión de comodidad de la gente"; el anexo de cafetería que incorporó la mayoría de las heladerías "lo tenemos como gancho y, aún así, en invierno se vende más helado que café", explicó.
"En invierno, los fines de semana el consumo del helado es casi similar al consumo de verano, no tan así en los días de semana que la gente todavía es medio reacia a consumir helado en temperaturas bajas", describió Gratton.
El gerente de Marketing de Frigor, Martín Martínez, subrayó que sigue habiendo una "diferencia importante a favor del verano; el clima es determinante"; no obstante, detalló que "Frigor trabaja para desestacionalizar el producto".
Asimismo, estimó que se trata de "una cuestión cultural muy fuerte", recordó que en "países escandinavos el consumo de helado es más alto" y destacó que en Argentina hay "un muy buen consumo de helado en la Patagonia".
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