El dulce placer de tocar el cielo con las manos

Sebastián Letemendia escaló el Fitz Roy y narró su experiencia en un libro. Contó a Infobae.com qué se siente al llegar a la cima y habló de los cambios humanos que genera la práctica de este deporte

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es un polifuncional: escalador, fotógrafo, escritor, empresario y padre. Después de escalar el cerro

publicó el libro

, en el que cuenta, entre otras cosas, por qué una persona a esa edad, contento con su vida, elige sumergirse en esa aventura.

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Sebastián dialogó con

y cuenta que el principal impulso es la pasión por la montaña y por estar en un lugar diferente a la ciudad.

"Eso es lo que lo hace atractivo. El hecho de plantearte un proyecto, un desafío? Es lindo. Te da una razón para pasar mucho tiempo en esos paisajes. Además, también lo encuentro atractivo por la actividad física", dice.

Sebastián tiene su vida "armada".

. Sin embargo, tiene como hobby escalar montañas y asumir los riesgos que eso implica.

- Mis padres acostumbraban a ir por Neuquén, así que me empecé a acercar a los caminos, empecé a leer sobre el tema y a probar. Pensaba: 'Si se pone más empinada, sigo subiendo'. Y así arranqué, casi sin querer.

- Fue una seguidilla. Empecé a escalar, me fui superando, hasta que llegué al Fitz Roy. Hubo unos cuántos otros paredones que fui pasando y a medida que lo hacía notaba que me seguía gustando. Siempre uno quiere dar un paso más. Así llegué...

- En realidad lo mejor es cuando bajás. Ahí estás contento por lo que hiciste. Y es cuando te empezás a replantear muchas cosas. Tomás noción de la naturaleza que conociste. Estás ahí y ves un paisaje distinto, más estrellas. Todo eso te ayuda a revaluar qué hacés de tu vida.

- Sí. Y el objetivo cuando bajás es que a la vuelta del viaje, cuando llegás a tu casa, seas una mejor persona. Que puedas mejorar en el aspecto humano. Si eso no se cumple, quiere decir que quizá no sirvió.

- Sí, a veces sí. Pero tratás de medirlo. Un poco de miedo es importante porque te permite estar alerta. Eso sí: tiene que ser un miedo suficiente. Porque eso es también lo que lo hace excitante. Es la característica esencial del montañismo.

-Yo me paso mi día entero detrás de una computadora. También tengo mi familia. La montaña es gratificante y por eso trato de darle un espacio. Y escribo a la mañana temprano y tarde por la noche. Me hago un tiempo para mis hijos, para todo. Si lo hacés con pasión, no hay problemas.

- Cuando fui al Fitz Roy estuve un mes y medio y me comuniqué por teléfono. Otras veces me acompañó mi mujer. Ella me apoya. Y además, si logro mejorar mi forma de ver el mundo, ganar por ejemplo una nueva apreciación sobre mis hijos, eso es positivo. Y ella se pone contenta.

- Cuando empezó lo del Fitz Roy me pregunté por qué seguía con eso. Hacía muchas cosas: tenía un trabajo, una familia, 40 años. Me pregunté por qué no tenía actividades nuevas y dejaba de hacer las que hacía cuando era más chico. Quise explicar y contarme a mí por qué estaba en este baile. Me llamó la atención que a más de uno le pasa lo mismo, porque el libro se vendió y se sigue vendiendo.

Letemendia cuenta que el nuevo objetivo es el cerro

, que escalará en octubre junto con cinco amigos. ?El San Lorenzo es un cerro muy lindo, tiene laderas todas nevadas, mucha historia. Hay un montón de lugares que creo que van a poder generar esos entusiasmos?, concluye.

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