Los libros y las papeleras

Hace dos años que la diplomacia se encuentra jaqueada por el conflicto entre la Argentina y Uruguay. ¿Qué pasa que no se resuelve el problema?, ¿qué dicen las distintas corrientes políticas internacionales?

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 NA 162
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 Télam 162
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Todas las semanas se escriben nuevos capítulos del conflicto por las papeleras.

En los últimos siete días se denunció que tres operarios de Botnia sufrieron intoxicaciones por inhalación de un producto que les provocó irritación en la piel. Apenas unos días después vecinos denunciaron que fueron alcanzados por un fluido químico en la costa de Gualeguaychú. Por tales motivos, los ambientalistas anunciaron que aumentarán los cortes, que en algunas rutas llevan más de nueve meses, en repudio a la instalación de las plantas.



Esos acontecimientos son apenas un reflejo de un conflicto que lleva más de dos años y que parece que se recrudece días tras día.

Ante este panorama casi desolador en materia de la resolución, es oportuno poner un freno a la realidad y revisar

qué dicen los libros

. ¿Habrán pensado una solución para este conflicto los escritores clásicos? El profesor norteamericano Stephen Walt dijo que existe un enlace inevitable entre ?

el mundo abstracto de la teoría

? y ?

el mundo real de la política

?. ¿Será cierto?



Tomando esta afirmación como cierta se intentará explicar a partir de los postulados abstractos de las corrientes del

Realismo, del Liberalismo y del Marxismo

, el conflicto diplomático entre Argentina y Uruguay por la instalación de dos plantas de celulosa -la española ENCE y la finlandesa Botnia- en territorio uruguayo.



Sintéticamente, el problema diplomático radica en el supuesto carácter contaminante de las plantas que se encuentran en la ciudad de Fray Bentos

, localidad ubicada al pie del Puente General San Martín, límite internacional que une al país oriental con la provincia Argentina de Entre Ríos. El conflicto se ha visto agravado por los cortes de ruta como forma de protesta organizados principalmente por parte de la población de Gualeguaychú.



En estos dos años que lleva el conflicto, la

Argentina ha demandado a Uruguay ante la Corte Internacional de Justicia

argumentando que la instalación de las plantas de celulosa es

contaminante para la zona y porque se ha violado el Estatuto del Río Uruguay. Mientras tanto, Uruguay ha demandado a la Argentina ante el sistema de solución de controversias del Mercosur y de la Corte Internacional de Justicia

porque sostiene que los cortes de ruta constituyen una violación al principio de libre circulación. Señalan, además, que los mismos son tolerados y utilizados por el gobierno argentino para presionar al gobierno uruguayo en las negociaciones.



Para el Realismo sólo intervienen dos actores: el estado argentino y el uruguayo

. Para esta corriente ni las empresas transnacionales ni el pueblo de Gualeguaychú son importantes o trascendentes. Cada país actuará como una sola unidad, porque los Estados hablan por las sociedades a las que representan.



El Realismo supone que tanto el gobierno argentino como su par uruguayo son actores racionales, y por lo tanto, en estos dos años han realizado cálculos de costo-beneficio dentro del contexto de sus intereses y objetivos. El hecho de que el presidente Néstor Kirchner nunca haya impedido que se realicen los cortes en las rutas se debe simplemente a que no le conviene políticamente. Del mismo modo, los adeptos al Realismo entienden que Tabaré Vázquez hizo del conflicto de las papeleras una cuestión de Estado.



La mayor preocupación es la posibilidad que el conflicto se resuelva mediante las armas.

Para el Realismo esta opción es probable porque lo que está en juego, en cierto punto, es la seguridad nacional. La posibilidad de una guerra es la gran amenaza. Esto ocurre porque estamos frente a un sistema anárquico, en donde los Estados soberanos interactúan sin el beneficio de una autoridad central capaz de imponer orden, proveer seguridad, resolver conflictos y hacer cumplir las decisiones.



La corriente liberal es la antítesis de la anterior

. La primera gran diferencia reside en que niegan que los estados sean los actores centrales.

Según el Liberalismo, también participa el pueblo de Gualeguaychú, el de Fray Bentos, las papeleras, el estado argentino, el uruguayo, y también el finlandés (lugar de origen de la papelera Botnia, la más cuestionada).

Coinciden con sus pares realistas en que no existe una autoridad central que imponga orden dentro del sistema internacional. Pero rechazan el argumento de que las relaciones internacionales son por naturaleza conflictivas. Sostienen que tanto los estados como los demás actores intentarán cooperar porque el conflicto no está en la naturaleza de los actores.



Para el Liberalismo el conflicto tenderá lentamente a resolverse y no se convertirá en un conflicto bélico.

La razón es la histórica relación entre ambos países y el hecho de que los estados encuentran, generalmente, la forma de resolver sus diferencias antes de acudir a la guerra.



Alejada de todo lo dicho anteriormente se ubica

la corriente marxista

.

Sus analistas consideran que el problema central no es la guerra, ni la paz, ni los conflictos, ni la cooperación. Es más, la guerra, la paz, los conflictos y la cooperación son manifestaciones de una realidad subyacente, más profunda: el sistema capitalista.


Los Marxistas se preocupan por las estructuras materiales de dominación y subordinación. Analizando el problema, dirán que el gobierno uruguayo se encuentra subordinado a la necesidad de capital y por esa razón situará su necesidad económica por encima de la contaminación que podrían producir las papeleras. El gobierno argentino, en tanto, sufre las consecuencias de no poder imponer su decisión de que no se instalen.



El Marxismo considerará a la papelera Botnia y a los subordinados pueblos de Fray Bentos y Gualeguaychú sólo como actores. Luego, hará el clásico análisis de los ganadores y los perdedores del sistema capitalista. Dentro de los perdedores incluirá a la Argentina y a Uruguay, por ser presos de las empresas transnacionales que gracias a la globalización se entrometen en sus cuestiones internas y alteran el orden internacional.



Si bien existen similitudes entre las tres perspectivas analíticas, este artículo trató de centrarse más en sus diferencias. Como es esperable, las conclusiones a las que se puede arribar a partir de sus postulados abstractos distan enormemente. Mientras que, según el Realismo, la posibilidad de una guerra es real e inminente, para el Liberalismo esto es casi improbable en virtud de la lógica de cooperación. En tanto, para el Marxismo el final ya está escrito, es decir, ambos países han sido vencidos por el capitalismo y la tendencia expansionista.