Se llama Eduardo Berríos, es médico y hace cuatro meses partió solo como mochilero a recorrer el continente americano en busca de nuevas experiencias. El destino quiso que él estuviese el miércoles 15 de agosto en Pisco, en la ciudad más castigada por el terremoto que sacudió a Perú.
Su madre, Teresita Llaver, contó a Infobae.com el periplo que vivió su hijo. Eduardo estaba junto a una amiga del viaje en un acantilado de Pisco cuando el suelo empezó a sacudirse. Al instante se dio cuenta de que se trataba de un terremoto y trató de huir. Cuando empezaban a correr, una "ola gigante" los atrapó y quedaron parados en una roca, empapados, viendo cómo el agua crecía. "Cuando parecía que el mar los iba a arrastrar, por suerte, de repente, bajó el agua", relató.
La odisea de la pareja continuó. Corrieron diez kilómetros por el desierto hasta que se toparon con un automóvil, cuyo conductor los recogió en el camino y los dejó minutos después, cuando la crecida de la marea los obligó a terminar el trayecto a pie. Así llegaron a una base de la Fuerza Aérea peruana, donde consiguieron refugio.
Teresita contó que vivió esos días con una angustia terrible: ?Nosotros no sabíamos nada de él. Lo buscamos por todos lados, llamábamos a la embajada pero nos decían que en Perú no había luz, ni Internet? Todo era un caos y era imposible ubicarlo?.
Mientras tanto, Eduardo había sido trasladado a Lima. Y desde ahí se comunicó con su familia. "Saber que estaba bien fue un alivio sin explicación. Sufrimos lo indecible", contó Llaver. Lo que jamás se imaginó es que su hijo volvería a llamarla unas horas más tarde para darle otra noticia: había decidido regresar a Pisco para ayudar a los heridos.
?Eduardo me dijo que él se iba a sentir bien ayudando a la gente y no donde estaba. Yo le insistí en que era peligroso, pero él repetía: yo quiero ir?, recordó su madre y sintetizó que actualmente siente mucho miedo por su hijo, pero a la vez un gran orgullo.
Coincidencias
No es la primera vez que un terremoto aparece en la vida de Teresita Llaver. Su padre, Santiago Llaver, fue gobernador de Mendoza desde 1983 hasta 1987. ?Bajo la gestión de papá se dio el terremoto de 1985 que azotó la ciudad?, recordó Teresita y cree que su hijo "estará recordando todo lo que su abuelo hizo por los damnificados y seguramente buscará repetir la historia".