Pese a que durante mucho tiempo se creía que no existe nada mejor que una buena charla entre amigos para solucionar los problemas, un grupo de expertos afirmó que los adolescentes -particularmente las niñas- tienen más probabilidades de sufrir ansiedad y depresión como resultado de sus extensas conversaciones sobre sus problemas.
Científicos de la Universidad de Missouri-Columbia llevaron a cabo la investigación, que se publica en la revista Psicología del Desarrollo, de la Asociación Psicológica Norteamericana.
La agencia BBC publicó que existe algo que los psicólogos llaman "co-rumiación" y que consiste en estar dándole vueltas a un problema y expresando los conflictos entre pares, sin resolución de los mismos".
El doctor Alfredo Cía es presidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad y aseguró que "esto opera negativamente en la persona como una caja de resonancia, con la reverberación del problema".
Los investigadores estudiaron durante seis meses a 813 niños y niñas adolescentes de 9, 11, 13, y 15 años edad.
Luego de que los participantes respondieran un cuestionario medían la co-rumiación, la depresión, ansiedad y la calidad de sus mejores amistades durante el año escolar. Los científicos descubrieron que las niñas suelen involucrarse en la co-rumiación más que los niños, especialmente en la adolescencia.
Asimismo, aquéllas que rumiaban más mostraron más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad.
Así las cosas, determinaron que aunque la co-rumiación estaba relacionada con mayor ansiedad y depresión, ésta se vinculaba con una mayor calidad de las amistades. Por lo que los niños que co-rumiaban también cultivaron amistades más cercanas a lo largo del año escolar, pero no desarrollaron síntomas de depresión o ansiedad durante ese período.
Cuando las niñas co-rumian -dicen los científicos- pasan mucho tiempo insistiendo en problemas y preocupaciones que probablemente las hacen sentir más tristes y más desesperanzadas.
"Esos problemas están siempre presentes en su mente -agregan- y estos son ni más ni menos que los síntomas de la depresión".
"La rumiación sólo puede ser favorable en un contexto de contención afectiva, de resolución o integración, en el que puede estar involucrado una persona con mayor experiencia o capacitada para ello", afirma el doctor Cía.
"De lo contrario puede generar resultados negativos, por ejemplo, puede incrementar la magnitud o las consecuencias de ese problema", agrega.
Qué hacer
Los expertos afirman que se les debe alentar a que conversen con sus amigos, pero moderadamente, sin caer en la co-rumiación.
Tal como señala el doctor Alfredo Cía, en general, hablar sobre nuestros problemas y tener una red de apoyo social son factores relacionados con una vida saludable.
"No pretendemos que cada uno se calle y se guarde para sí las cosas; pero cuando se cae en la co-rumiación y se juntan dos personas con la misma limitación e imposibilidad para ayudarse, esas conversaciones pueden ser perjudiciales", coincidieron.
Según los expertos debemos alentar a los adolescentes a involucrarse en otras actividades, como los deportes.