Abogado, dirigente opositor, ex candidato a la presidencia de River, Daniel Kiper viene denunciando las distintas irregularidades que sacuden al club de Núñez desde aquella polémica venta del pase de Enzo Francescoli. Con una historia de gran arraigo con la entidad (su padre, Jorge, fue presidente de la comisión de fútbol entre 1975 y 1979, bajo la presidencia de Aragón Cabrera), lamenta y opina sobre lo que sucede en el club de sus amores.
-¿Cómo resume lo que ocurre en River?
-En cuanto a lo de los barras, no tengo dudas de que trata del brazo armado de esta comisión directiva. Las peleas son por dinero y, obviamente, el dinero sale de algún lado y sale de River.
-¿Le llama la atención que el presidente del club, José María Aguilar, no esté en el país en este momento? Le pregunto porque en febrero, cuando hubo el incidente en los quinchos, tampoco estuvo.
-Las coincidencias que uno ve es que hay una venta y viaja Suiza y los barras se pelean. Pero son coincidencias.
-Alan Schlenker habla a través de algunos medios. ¿Le cree?
-Ejerce su derecho de defensa, constitucional, que no lo podemos objetar. De ahí a creerle hay una distancia. Pero bueno, creo que es tiempo de que se le empiece a tener miedo a la Ley en la Argentina.
-¿Cree que se tocó fondo con el tema de las barras y estamos ante un nuevo punto de partida?
-Si no se adoptan medidas de fondo, esta es una historia se irá repitiendo porque estos personajes se reciclan. A medida que se exponen públicamente, así como se los utiliza, se los deja y se trae a otros. Recuerde que ayer era Sandokán, después El Gallego, después El Diariero y ahora Alan y Adrián. A medida que fueron expuestos fueron modificados.
-¿Cuándo empieza esta historia de barras tan violentos en River?
-Con la presidencia de (Hugo) Santilli. Uno recuerda que en aquella época los barras hasta se metían en la pileta de natación con perros. Eso demuestra que tenían el aval de la dirigencia de entonces. Que había vínculos no tengo dudas.
-¿Cómo se soluciona esto entonces?
-River tiene que renovar los dirigentes, porque necesita dirigentes y no mercaderes. La diferencia entre unos y otros es clara. Los dirigentes no usan, proyectan, hacen obras, construyen. Y los mercaderes negocian, compran, venden, venden nuestras ilusiones, nuestros sueños, compran silencio. Y en vez de obras dejan fachadas. Con una dirigencia honesta se puede salir tranquilamente de este tema. Pero hace falta cambiar la dirigencia y tener herramientas jurídicas adecuadas. También hay que controlar el dinero del fútbol. No es posible que una persona maneje millones de dólares y no rinda cuentas. Pero aquí lo que estamos viendo es la punta de un iceberg, porque los violentos son las caras visibles, pero lamentablemente detrás de ellos hay una red mafiosa a la que tenemos que combatir.
-O sea, en realidad lo que se sabe es poco y nada.
-Si nosotros no tenemos la actitud de investigar lo que pasa en el fútbol, será una historia repetida. Esto es lo que explica la relación que existe entre los barras de distintos clubes. Usted recordará que tanto los de River como los de Boca iban a dar clases de cómo manejar hinchadas a distintos países de América. Hoy la gente tiene sospechas de lo que pasa, pero no hay información suficiente.