La demanda interna alimenta el crecimiento económico

Los tres grandes impulsores son la expansión del gasto público, la sostenida mejora de los salarios en un contexto de aumento del empleo y la alta tasa de suba del crédito al sector privado

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Si bien varios indicadores vinculados con el consumo interno mostraron en mayo una desaceleración en el ritmo de aumento interanual, en general se caracterizaron por mantener altas tasas de crecimiento, que contribuyeron a sostener la tracción de la actividad productiva: el gasto público creció 42,9%; el ingreso de los asalariados, combinando los efectos de aumento en el empleo y en el salario, aumenta 22%; los préstamos al sector privado, aumentaron al 30% a ritmo anual entre junio y diciembre de 2006.

Con esos datos en mano, el Departamento de Investigaciones del IAEF sostiene en su último informe mensual que "no existen señales de debilitamiento de la demanda. Otros dos indicadores ratifican esta percepción: el crecimiento interanual del IVA (29% en el primer semestre), más allá de la incidencia de la suba del nivel general de precios y el aumento en la elasticidad ingreso de las importaciones".
 
En consecuencia, el equipo de economistas del IAEF, coordinado por Rubén Vales y Alfredo Gutiérrez Girault, y tiene como consultores académicos a Ricardo López Murphy, José María Dagnino Pastore y Adalberto Rodriguez Giavarini, concluye que "la desaceleración de la actividad tiene un componente más de oferta que de demanda, lo que es consistente con restricciones de oferta en algunos sectores claves como el energético, que por sus características de insumo difundido es susceptible de extenderse a otros sectores".

Dudas con la inversión en equipos
Si bien la tasa de la Inversión Bruta Interna Fija, en términos de PBI, se ubicó al cierre del primer trimestre por arriba de 20%, frente a 19,4% de igual período del 2006, los técnicos del IAEF consideran que "es al menos llamativo que la mejora haya sido tan moderada, a pesar de la magnitud del shock favorable experimentado por la economía argentina" y de la influencia favorable de la sostenida alza de los precios internaciones de las materias primas que exporta la Argentina y la persistencia en niveles bajos de la tasa de riesgo país.

"En conjunto, esos factores implican un poderoso shock que debería haber impulsado a niveles mayores la tasa de inversión. Por un lado, el flujo de fondos bruto de los proyectos está incrementado por los precios internacionales y la subvaluación de la moneda local. Por otro lado, los elementos constitutivos de la tasa a la cual se descuentan los proyectos están en niveles bajos (la tasa de interés internacional) o han caído (la prima de riesgo)", explica el informe.

Pero en sentido contrario, argumenta el trabajo "con el correr de los años, los costos de producción han crecido, básicamente los salarios. Y ello, unido a altos niveles de presión tributaria, va reduciendo los márgenes de rentabilidad".
 
Mientras que respecto de la escalada de los precios internacionales, concluye el análsis del IAEF "ha resultado providencial para sostener el financiamiento del incremento del gasto público", por lo que no se lo puede considerar como un escenario sostenible en el tiempo yn por tanto, pierde puntos en la ponderación de los empresarios a la hora de evaluar las condiciones para impulsar la inversión productiva.