Ella quería correr y como no podía vivir de esa especialidad, se fue a Miami a probar suerte. Allí, la contrataron para bailar en uno de los lugares más frecuentados por los hombres.
Gabriela Ocampo descubrió una nueva salida laboral muy distinta a la que solía realizar en Buenos Aires y se quedó en los Estados Unidos para bailar el "Pole Dance". Pero acá dejó a su familia y cada dos meses viene a visitarlos.
"La verdad que no puedo creer lo que pasó en mi vida, cambió un 100%. Pensar que yo quería ser deportista y como no me podía costear las participaciones en las competencias me surgió está posibilidad y agarré", contó a Infobae.com.
Aunque su altura no sea la ideal ella fue campeona nacional de atletismo, pero su parecido a Luciana Salazar le abrió otras puertas. "La persona que me llevó para Miami me dijo que tengo un estilo y atractivo muy similar al de ella", concluyó.