EPO, el dóping que crece y es difícil detectar

Dos profesionales argentinos vinculados a la medicina deportiva hablaron con Infobae.com acerca de un fenómeno que crece en el mundo y cuyas consecuencias pueden ser por demás perjudiciales para los atletas

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La confesión del ciclista alemán Erik Zabel acerca de que utilizó EPO por corto tiempo en el Tour de Francia de 1996 dejó al descubierto nuevamente los riesgos a los que someten los deportistas de elite en determinadas ocasiones.

"Había rumores, se creía que para poder seguir teniendo éxito había que doparse y mis resultados no eran buenos. Entonces decidí consumir EPO", dijo Zabel días pasados.

"Mi hijo también monta en bicicleta y no quiero que en el futuro él piense que no se puede tener éxito sin dopaje", agregó el penalista que no quiso deslindar de las responsabilidades a quienes estaban a su alrededor: "Si me dopé era porque se podía y porque estábamos convencidos de que nadie podía descubrirnos", añadió Zabel, varias veces ganador de la clasificación por puntos del Tour de Francia.

El EPO en la Argentina
El deportólogo Néstor Lentini, en una entrevista con este medio, explicó que ?la eritropoyetina es una hormona producida por el riñón para que la médula ósea pueda formar más glóbulos rojos. Puede obtenerse en forma sintética además de la propia producida por el organismo. La indicación para su uso a nivel médico se relaciona con casos de insuficiencia renal que cursa con anemia, también en el sida o en algunos tipos de cáncer. Es decir tiene una indicación médica?.

-¿Y en el deporte?
-En este ámbito se viene utilizando desde la década del 80, reemplazando a las transfusiones de sangre que en algunas disciplinas de resistencia, como el ciclismo de ruta o maratones, se venían haciendo durante los años 70 para evitar las infecciones y los probables contagios que se producían precisamente con estas transfusiones sanguíneas.

-¿Se puede detectar su utilización?
-Es muy difícil. Y se debe a su rápida desaparición en el organismo, porque tiene una vida media muy corta y además porque los análisis de dopaje para detectarla en orina son muy caros: más de 300 euros. Es por este motivo que se iniciaron los controles en sangre, como por ejemplo en los Juegos Olímpicos de Atenas. Entonces se tuvo en cuenta que aquellos deportistas con más de 50% de hematocrito se consideraban como dopaje positivo.

-¿Cuál es el beneficio de su utilización?
-La mayor cantidad de glóbulos rojos es buscada en los deportes de resistencia o de larga duración porque se requiere una buena capacidad aeróbica y máximo consumo de oxígeno. Ello se puede conseguir con un período de estancia en la altura a más de 2000 metros durante tres a cuatro semanas, donde la eritropoyetina aumenta en forma natural ante la hipoxia, para luego aprovechar este efecto y competir a nivel del mar dos semanas después de descender.

-¿Qué consecuencias tiene su consumo?
-El suministro en forma de EPO sintética puede traer situaciones desagradables para la salud e incluso hay casos de muerte, aunque no todavía atribuíbles a la EPO, pero sí relacionadas con la administración de esta hormona.

-¿Y los efectos, al menos sospechados?
-Podemos mencionar el aumento de la viscosidad sanguínea, que puede conllevar a trombosis, hipertensión arterial, problemas de coagulación, accidentes cerebrovasculares. A veces se produce un efecto contrario al suministrar EPO con la producción de anticuerpos AntiEPO, que provoca la aplasia de las células rojas, que es la falta de producción de glóbulos rojos por parte de la médula ósea, a tal punto que hasta el año 2002 ya se habían observado más de 140 casos de aplasia por suministro de EPO.

-¿Conclusión?
-La administración de la EPO sintética en sus distintas formas tiene una indicación médica precisa para distintas patologías, pero no está indicada en ningún caso para deportistas. Su presencia a través del aumento del hematocrito por encima de niveles considerados normales, está prohibida y sancionada por la WADA (Agencia Antidopaje) y dentro de las sustancias prohibidas por el COI.