Nuevas divas de Hollywood: alcohol, drogas y algo más

Las chicas elegidas para las nuevas producciones cinematográficas y en las que el público ha posado su mirada no son un ejemplo de buena conducta y, en muchos casos, de talento. Aún así, estas jóvenes son las más buscadas

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Acusaciones, curas de desintoxicación y cárcel es parte de la primavera norteamericana de las estrellas más jóvenes de Hollywood como Paris Hilton, quien pronto ingresará a la cárcel, Nicole Richie acusada de reincidencia y la actriz Lindsay Lohan, en tratamiento por conducir ebria.

El aterrizaje en el mundo de la fama parece más que forzoso para estas veinteañeras millonarias en la industria del entretenimiento estadounidense.

Por un lado, Lindsay Lohan de 20 años fue víctima de un accidente automovilístico el pasado fin de semana en California por, según rumores a confirmar, conducir en estado de ebriedad.
Pero su caso podría empeorar si se presentan cargos relacionados con el hallazgo de droga -aparentemente cocaína-, en su vehículo.

El rostro risueño de Bobby, El último show y Herbie: a toda marcha volvió el lunes a ingresar en un centro de desintoxicación por segunda vez este año después de este último incidente.
Además Lohan, que aún no tiene la mayoría de edad en los Estados Unidos para consumir alcohol, 21 años, reveló a principios de año que asistía a reuniones de Alcohólicos Anónimos.

"Lindsay ingresó a un centro intensivo de desintoxicación" el lunes, indicó su representante Leslie Sloane en un comunicado divulgado el martes.

Lindsay Lohan no podrá evitar asistir a una audiencia por estos hechos que bien podrían costarle una condena en la cárcel, pero dado que es la primera vez que afronta a la justicia no se descarta que el juez de turno tenga clemencia con la joven.

La "apreciada" Paris
No es así el caso de Paris Hilton. La millonaria heredera de los hoteles que llevan su apellido fue condenada a principios de mayo a 45 días de cárcel por haber irrespetado los términos de una libertad condicional impuesta también por manejar con unas copas de más en la sangre.

Pese a suplicar en casi todas las instancias públicas que le perdonen, Hilton, de 26 años, tendrá que ingresar a una cárcel de mujeres en Los Angeles el próximo 5 de junio.

El mismo destino podría seguir su compañera de televisión y de la vida Nicole Richie, quien muy pronto deber asistir a un proceso judicial por manejar bajo los efectos del alcohol y otras sustancias a sus 25 años.

La hija adoptiva del cantante Lionel Richie había sido condenada en 2003 por los mismos motivos y ahora la ley de California la acusa de reincidencia luego que a finales del año pasado fuera hallada conduciendo en sentido contrario por una autopista en Los Angeles, una violación que prevé prisión.

Los rebeldes sin causa
Pero así es la vida en Hollywood, apuntó el académico Robert Thompson, especialista en cultura popular de la Universidad de Syracuse. "Las celebridades que se portan mal son algo más bien frecuente y seguramente no van a desaparecer", declaró a la AFP.

El actor Robert Downey Jr. purgó una pena en la cárcel a finales de los años 1990 por drogarse. Christian Slater pasó dos meses preso en 1997 por actos violentos motivados por su adicción a la heroína.

En 2006 tras ser brevemente arrestado, el actor Mel Gibson lanzó una diatriba antisemita que espeluznó a la jerarquía hollywoodense. Según Thompson, las estrellas "son el centro de atención, disponen muchas veces de importantes recursos financieros y tienen la costumbre de ver todos sus deseos cumplidos (...) ellas pierden el sentido de la realidad".

El punto novedoso en la actualidad es la explosión de la difusión de la información "rosa", una rúbrica de la cual tampoco fue marginada de las portadas y comidillas la cantante Britney Spears mientras atravesaba una depresión nerviosa que la llevó a raparse el pelo antes de ingresar a un centro de desintoxicación hace dos meses.

Mencionando incluso el poder de los "blogs" en esta materia, Thompson sostiene que "la escena mediática es tan enredada, que ya nadie puede imaginarse que es capaz de guardar algún secreto" sobre acontecimientos como estos.

Además, según este académico, los jueces y la policía en los Estados Unidos parecen menos dispuestos a perdonar a las estrellas, "por temor a parecer como los defensores de un sistema con dos balanzas".