En sus primeros dichos desde que fue electo vigésimo tercer presidente de Francia y sexto de la V República, Sarkozy sorprendió con un discurso claro, que bien podría ser analizado de cara a la realidad actual de la Argentina.
?Los herederos del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Habían querido hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos alumnos, que no había diferencias de valor y de mérito?, dijo.
Y continuó. ?Recuerden el eslogan de Mayo del 68 en las paredes de la Sorbona: ?Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas?. Así la herencia de Mayo del 68 ha liquidado a la escuela de Jules Ferry en la izquierda francesa, que era una escuela de la excelencia, del mérito, del respeto, del civismo".
Luego de referirse a "la herencia de Mayo del 68" que "ha debilitado la autoridad del Estado?, Sarkozy también abogó por la necesidad del respeto a las instituciones y sobre todo a la policía.
"Esos herederos toman sistemáticamente partido por los violentos, los aborotadores y los estafadores contra la policía. Lo hemos visto tras los incidentes de la Estación del Norte. En lugar de condenar a los violentos y de apoyar a las fuerzas del orden y su difícil trabajo, no se les ha ocurrido nada mejor que esta frase, que merecería ser inscrita en los anales de la República: ?Es inquietante constatar que se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud".
?Como si fuera la policía la que estaba actuando mal, y no los violentos. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente siempre inocente?, consideró Sarkozy.
Lluvia de elogios
Al respecto, Pilar Rahola comentó en Radio 10 que antes que asumiera Sarkozy, otro especialista en materia internacional le dijo: "Este es el tipo que hay que votar desde el progresismo, no es Sególène (Royal)". Y agregó que Sarkozy ofrece "soluciones reales, primero recuperando el orden democrático, para después poder desarrollar políticas objetivas".
Luego, la analista hizo un puente en lo que respecta a la "mala costumbre", que une las sociedades de la Argentina, España y la misma Francia, referida al cultivo de la "cultura de odio a la autoridad".
Explicó que "nos olvidamos que la autoridad democrática es una cosa y el autoritarismo dictatorial otra" en recuerdo de los gobiernos de facto que se vivieron en España con Francisco Franco y en la Argentina con Jorge Rafael Videla.
La periodista y ex vicealcaldesa de Barcelona explicó que estas cuestiones han forjado un "descontrol absoluto en muchas instituciones" que "no son más creíbles".