La empresa de capitales argentinos que atraviesa un momento de cuestionamientos y que quedó en medio del escándalo por el caso Skanska tras una denuncia de un ente estatal, continúa en caída libre.
Tras conocerse ayer que el empresario Paolo Rocca (foto) cedía ante las presiones de Hugo Chávez, quien le reclamaba que vendiera acero más barato al mercado interno de su país por medio de la firma Sidor (Siderúrgica del Orinoco).
Si Rocca no cumplía con lo reclamado, su empresa en Venezuela sería estatizada por Chávez. A las pocas horas, decidió desviar sus ventas del exterior para satisfacer las necesidades internas del bolivariano.
Ayer, en tanto, las acciones de Tenaris defraudaron a los inversionistas y se desplomaron en la Bolsa de Buenos Aires: cayeron un 5,3% y empujó al resto del Merval.
Según los expertos, la firma de Rocca "se vio afectada por las perspectivas del management", dijo Cristian Reos, de Allaria Ledesma.
En tanto, otro analista, Mariana de Mendiburu, de CIBSA, señaló que ese escenario "era esperado desde el viernes. En el after market, luego de conocerse el balance, las acciones de tenaris en los EEUU ya caían más del 5%".