El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer inauguró este jueves el Teatro Popular de Niteroi, una obra que supuso un considerable esfuerzo financiero y que el artista considera la más difícil que ha realizado en su larga carrera.
"Todo lo que puedo decir (sobre la obra) no tiene nada ver con la arquitectura", dijo Niemeyer al dedicar esta construcción a Brasil, simbolizado en los colores verde, amarillo, azul y blanco del auditorio, que él mismo destacó en su breve intervención.
El público que abarrotaba la sala saludó en pie con un prolongado aplauso al arquitecto de 99 años, quien acudió a la inauguración acompañado de su mujer y una hija.
La inauguración fue el primer acto celebrado en Niteroi para conmemorar el centenario del nacimiento del arquitecto, que se cumplirá el próximo 15 de diciembre.
El más famoso arquitecto brasileño estuvo acompañado en el acto por los ministros de Cultura, Gilberto Gil; de Turismo, Marta Suplicy, por el secretario nacional de Relaciones Institucionales, Walfrido Mares Guia, y por autoridades regionales y locales.
Suplicy subrayó que el Teatro Popular se suma a las otras obras de Niemeyer en Niteroi, lo que ofrece un importante paquete turístico y cultural a la ciudad, situada en la bahía de Guanabara, frente a Río de Janeiro.
Gil, por su parte, destacó la afinidad entre la política cultural de la ciudad y la del gobierno brasileño, ya que busca la "democratización" y el acceso de todos a la cultura.
El ministro subrayó que la apertura del Teatro contribuirá a esa promoción y al respeto de la diversidad cultural que tiene Brasil.
El teatro es la sexta obra de Niemeyer en Niteroi, la ciudad que también acoge el Museo de Arte Contemporáneo, pieza clave del llamado "Camino Niemeyer".
Con la inauguración del Teatro, Niteroi se ha convertido en la segunda ciudad brasileña con mayor número de trabajos del arquitecto, después de Brasilia, su obra maestra urbanística.
Cuando esté concluido, el camino contará con 11 obras del artista, que ayudarán a proseguir la revitalización de Niteroi, que fue capital del estado de Río de Janeiro.
Con una capacidad para 10.000 espectadores, el teatro está dotado de las curvas en hormigón que ya constituyen la seña de identidad de Niemeyer y de dos paneles gigantes de azulejos con bocetos de figuras humanas en movimiento.
Una innovación es un palco reversible que puede servir para espectáculos de cara a una platea interior, con capacidad para 350 personas, pero que también puede abrirse hacia una plaza con capacidad para 10.000 personas.
Una pared de vidrio permite al público ver la bahía desde el interior del teatro, que se refleja en el agua, y cuenta con una rampa y escalera en espiral, elementos frecuentes en las obras de Niemeyer.
El proyecto, el "más demorado y difícil de realizar" según el arquitecto, tuvo un coste de 14 millones de reales (casi u$s7 millones), de los cuales nueve millones de reales fueron aportados por el Ayuntamiento de Niteroi y los cinco millones restantes por el Ministerio de Turismo.
"Durante años la obra fue afectada infelizmente por diferentes problemas que la falta de recursos generaba", según Niemeyer, quien, en un artículo publicado esta misma semana, admitió que los problemas presupuestarios no sólo atrasaron la construcción cerca de ocho años, sino que le obligaron a realizar numerosas modificaciones en el proyecto.
El arquitecto dijo que durante todo ese tiempo se abstuvo de criticar a los responsables por los problemas porque reconoce que "todos intentaban encontrar una solución, cualquiera que fuese".
Durante la ceremonia hubo presentaciones de danza, música y teatro a cargo de grupos que llevan a cabo acciones socioculturales para niños y adolescentes.
El arquitecto, quien en los últimos años ha sufrido algunas caídas que han repercutido en su estado de salud, dejó el centro cultural sin hacer declaraciones a la prensa.