Una avioneta cayó y su único tripulante murió este viernes en cercanías del aeródromo de Luján, pocos minutos después de su despegue, informaron fuentes de la Fuerza Aérea.
El piloto, un empresario llamado Atilio Bonomi, viajaba solo y falleció en el acto, cuando su avioneta, un Cessna 337 con matrícula LV-INO, cayó a pocos metros del predio del aeródromo mientras realizaba un vuelo "visual", es decir, sin apoyo instrumental, informó un vocero de la Fuerza Aérea.
La víctima se desempeñaba como colaborador externo de la empresa LoJack.
"Aparentemente habría perdido el equilibro, le agarró viento muy fuerte en la parte trasera", indicó Roberto Camarano, oficial de los bomberos de Luján, en diálogo con Radio 10.
"Cuando llegamos encontramos la nave prendida fuego y el tripulante calcinada", sostuvo Camarano.
"El estaba relacionado a la aviación hace muchísimo tiempo. Prestaba el servicio de localización de vehículos y tenía muchos aviones. Era un piloto muy adiestrado", dijo Carlos Mckinley, gerente general de LoJack.
La avioneta impactó contra un campo sembrado con soja y se incendió de inmediato. A los pocos minutos arribaron al lugar del siniestro los Bomberos Voluntarios de Luján.
Sin embargo, los socorristas tuvieron que aguardar en el sitio sin trabajar, a la espera de la llegada de empleados de la Cooperativa Eléctrica local, debido a que la aeronave "estaba enrededada en los cables de tensión".
"Lamentablemente no se sabe bien como fue. Entiendo que el problema surgió en el despegue", reveló.