El tenis muchas veces supo de casos de chicas presionadas al extremo por sus padres para conseguir resultados. Un nombre de esa lista es el de la croata Mirjana Lucic.
Cuando era una adolescente llegó a las semifinales de Wimbledon (en 1999), pero los serios problemas con su padre golpeador, Marinko, la obligaron a dejar la actividad.
A punto de cumplir los 25 años, Mirjana volvió a jugar profesionalmente. Fue en el torneo de Indian Wells, donde venció a la norteamericana Lindsey Nelson.
Ahora, la espera la rusa Anna Chakvetadze en la segunda ronda. Lo más importante para la croata es que pudo superar un pasado lleno de sombras y obstáculos para disfrutar de lo que más le gusta: pegarle a una pelota de tenis.
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