SELMA, Alabama. Aunque los presidenciales demócratas Barack Obama y Hillary Clinton se unieron a una lista de notables de los derechos civiles, el ex president Bill Clinton fue otra vez la estrella. "Es una estrella de rock. No hay nadie más en el mundo como él", decía Kaye Ivy, de 31 años, oriunda de Tuscaloosa, Alabama.
Su hijo de 12 años, Lantz Lipham, le dio la mano a la senadora Hillary Clinton y a Barack Obama pero comenzó gritando "Tengo su foto", cuando tomó una de Bill Clinton con su celular. La multitud aplaudía.
Siguiendo la marcha, Bill Clinton fue introducido al Salón de la Fama del National Voting Rights Museum. La primera fila de manifestantes incluía a los Clinton codo a codo, a Obama; el reverendo Al Sharpton; el republicano Artur Davis y al republicano John Lewis.
"Cuando dejamos la Iglesia para caminar por el centro de Selma, era una marcha silenciosa", dijo Lewis sobre la primera, hace 42 años.
"Había 600 de nosotros sin armas y con un sueño. El sueño era que la gente de color tuviera el derecho de votar, el derecho de participar en el proceso democrático", añadió.
Lewis describió lo que ocurrió el 7 de marzo de 1965, cuando los manifestantes fueron detenidos al comienzo del puente: "Nos golpearon con palos, nos corrieron con caballos y nos rociaron con gas lacrimógeno. Algunos de nosotros dejamos algo de nuestra sangre en el puente aquel día".
Por la mañana, una enorme masa de gente se alineó ante dos iglesias poco distantes entre sí -la Brown Chapel African Methodist Episcopal Church donde Obama dio un discurso y la First Baptist Church donde lo dio Hillary Clinton- y convirtió al homenaje a los derechos civiles en un evento político demócrata. "Podemos hacerlo, podemos lograrlo, el poder está en nuestras manos", decía Obama en la Brown Chapel.
Orador tras orador remarcó que ni Hillary Clinton -una mujer ? ni Obama, que es negro, estarían candidateándose a presidente si no hubiese sido por los esfuerzos hechos en el Domingo Sangriento. "Es importante para nosotros recordar para no volver a olvidar", dijo Hillary Clinton en la First Baptist. "Todos sabemos que debemos terminar la marcha".
El reverendo Martin Luther King Jr. lideró otra marcha al puente dos días después del Domingo Sangriento. El 21 de marzo de 1965, después de la intervención de la Corte, King había liderado la marcha de cinco días a la capital del país.