Expertos afirman que los celos son una fuerza poderosa

Los celos sexuales son a veces considerados un emoción insignificante. Pero estos -y el dolor del amor desbartado- son fuerzas poderosas, dicen especialistas

La gente puede sufrir una tremenda angustia cuando peribe que ha sido rechazada, aun si su relación era enteramente imaginaria, afirma Gregory White, co-autor de un libro médico llamado Celos: Teoría, Investigación y Estrategias clínicas, un profesor y psicólogo de la National University con sede en San Diego.

"El amor es una droga", dice el psiquiatra y neurocientífico Daniel Amen. "Enamorarse es como tomar cocaína. Funciona en el mismo centro del cerebro".
Más allá de los celos comunes, La Policía dice que la astronauta Lisa Nowak, detenida el pasado lunes en Orlando, atacó a una mujer que consideraba su rival. Pero los expertos afirman que el incidente va mucho más allá de los límites ordinarios de los celos.

Aunque Amen argumenta que no tiene conocimiento personal del caso, el comportamiento que fue explicado en las noticias suena como que esa mujer "perdió su relación con la realidad". El extraño comportamiento podría haber sido disparado por muchas cosas, como enfermedad mental, drogas, exposición a una sustancia tóxica o una lesión cerebral de algún accidente, afirma Amen, autor de Sexo en el cerebro.

La pérdida romántica es una de las más comunes causas de suicidio, recuerda Amen. White nota que 10% a 25% de los asesinatos están relacionados con los celos. Y afirma que la mitad de las mujeres en hogares de contención fueron abusadas por amantes o maridos celosos. Los delitos cometidos por hombres y mujeres son igualitarios en cuanto a su motivación en el amor.

White está de acuerdo con que no es posible diagnosticar a un paciente sin hablar con la persona. Pero afirma que un número de achaques psicológicos pueden llevar a un irracional comportamiento celoso. Pacientes ilusorios que sufren de un tipo de psicosis pueden actuar normalmente en la mayoría de las situaciones. Pero imaginan que tienen una relación especial y secreta con otra persona, como un famoso que ni siquiera conocen, explica White.

Los pacientes con severa depresión también pueden volverse paranoicos, pueden percibir agresiones o amenazas que no existen realimente, según agrega el especialista.

Algunas personas sufren una profunda pérdida romántica y nunca se recuperan. Aunque otros eventualmente se sobreponen a un corazón roto, experimentan el dolor como una herida fresca y viva durante años. Estos pueden actuar normalmente la mayor parte del tiempo, pero súbitamente actúan ese dolor cuando su trauma se reabre por un evento doloroso. Si alguien "tuvo una triste historia de amor antes en su vida, esa herida puede mantenerse debajo y no se muestra en otros tipos de relaciones", dice White.

Algunos pacientes quedan tan atascados en su patrón destructivo que se les hace difícil escapar, agrega. Estos pueden volverse compulsivos y tener dificultades para controlar sus acciones. Inteligentes, pero no en las relaciones, los especialistas sostienen que la gente altamente educada y exitosa no es inmune al descalabro romántico; aunque pueda ser más capaz que la mayoría para atrasar la gratificación o para controlar sus impulsos para lograr una meta, no son necesariamente más capaces para negociar relaciones, advierte White.

En tanto, Amen arguye que cobró más impulso por unas investigaciones que sugieren que los doctores con habilidad para ello pueden ayudar incluso a aquellos que tienen obsesiones peligrosas, como atacantes o abusadores. Amen usa sofisticadas imágenes del cerebro para prescribir drogas contra los ataques y antidepresivas que, en muchos casos, pueden calmar signos químicos destructivos. "Si les das la medicación correcta, podés normalizarlo así no actúan tan destructivamente".

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