Guillermo Barros Schelotto está pero no está: juega de enganche, se ilusiona con ganar la titularidad desde otro puesto distinto al que le dio tantas alegrías (y que le permitió, claro, alegrar a los hinchas) pero en el último entrenamiento el técnico, Miguel Angel Russo, le puso con los suplentes.
Aunque le dio bronca, esta actitud habrá significado algo así como la gota que colmó el vaso. La semana pasada fue el mismo Mauricio Macri quien se refirió a los jugadores que han cumplido su ciclo.
No es, para el Mellizo, algo nueva esta situación. Todavía se recuerda que cuando Ricardo La Volpe presentó la renuncia, en diciembre, el máximo directivo boquense dijo cuánto le gustaría que Guillermo aceptara ser el técnico. Una forma (muy) elegante de decirle ?cumpliste tu ciclo?.
Por los mismos carriles anda Martín Palermo, aunque en su caso tiene un poco más de aire.
Claro que él no sale indemne de cuando Macri refiere a los históricos que cumplieron su etapa.
La llegada de un gran goleador como Bruno Marioni es, además de una gran esperanza para Boca, un llamado de advertencia para Palermo. Algo así como ?el puesto no es tuyo?.
No sorprenderá, entonces, que Marioni sea titular en los próximos partidos. A esta altura es, parece, un secreto a voces.
Completa la lista Hugo Ibarra, quien es un beneficiado por el lugar que ocupa en la cancha, pero al mismo tiempo fue otro de los señalados por el líder de PRO.
Alfio Basile le dio un lugar de privilegio y luego lo tuvo en cuenta para la Selección, por lo que verlo, apenas meses después, discutivo en su propio club, no parece de lo más normal.
Con la llegada de Riquelme se completa la reunión de un trío extremadamente exitoso en los tiempos de Carlos Bianchi.
Pero no deja de sorprender, más allá del golpe mediático que significa su regreso, que Román esté de vuelta. Vuelve con más experiencia, es cierto, pero con cierta fama de ?camarillero?, de jugador ?complicado? al momento de relacionarse con sus compañeros.
Bienvenido sea su regreso para el fútbol argentino. Pero no deja de asombrar que en tiempos en que Mauricio Macri dice apostar a los jóvenes (mal no le fue, Fernando Gago es un ejemplo), vuelva nada menos que para reagruparse con Palermo y Barros Schelotto.
Justo cuando se habla de renovación.