El proyecto contempla además la generación de hidrógeno para su exportación a Japón.
El JGRF-JFC, un Banco del gobierno japonés y las principales corporaciones industriales y financieras de ese país impulsan este proyecto, que en su etapa final implicaría la instalación de 200 molinos de generación eólica con una capacidad total de 600 megavatios (equivalente a casi dos centrales Atucha).
La delegación esta encabezada por Kenichiro Ota, del Departamento de Ciencias Medioambientales de la Universidad Nacional de Yokohama, quien hoy detalló aspectos del proyecto en una conferencia de prensa en el Hotel Savoy.
En sus aspectos principales, el proyecto implica la instalación de molinos de 100 metros de altura, con capacidad para generar 3 megavatios cada uno en el área costera patagónica, que va desde el norte de Santa Cruz hasta el sur de Chubut.
La inversión que implica el proyecto no fue precisada, aunque Ota señaló que "será muy importante, en base a aportes del gobierno y de grandes compañías japonesas", entre ellas Mitsubishi, fabricante de las unidades generadoras.
Con parte de la energía generada se producirá hidrógeno (mediante electrólisis) para su exportación a Japón, donde la tecnología para producir, transportar y almacenar este combustible tiene un alto grado de desarrollo, se explicó.
"El remanente de la energía eólica se incorporará al Sistema Interconectado de Electricidad argentino", señaló Ota, quien considera a la Patagonia "el mejor lugar para desarrollar este negocio".
Japón tiene el compromiso de negociar bonos de créditos de carbono a partir del año 2008, de acuerdo con el compromiso contraído con el Protocolo de Kyoto de 150.000.000 de toneladas de no emisión de gases de efecto invernadero anuales.
Hoy se estima en 20 dólares la tonelada, lo que abre un mercado para Japón de 3.000 millones de dólares anuales de inversión, indicó.
Ota declaró que para hacer viable el proyecto "necesitamos ayuda del gobierno argentino, a quien mañana explicaremos nuestra iniciativa, cuyo desarrollo es en etapas, de corto, mediano y de largo plazo".
En una primera etapa, Mitsubishi instalaría una torre de medición de viento para adaptar sus equipos a la situación de las fuertes ráfagas patagónicas, se explicó.
Luego comenzaría la instalación progresiva de los molinos, que comenzarían a generar y aportar al sistema interconectado hacia el año 2010-2011.
La última etapa, de instalación de una planta productora de hidrógeno se proyecta para no antes del 2020, fecha que para los japoneses no está lejos.