Gabriela Diez tiene 19 años y se desplaza en la pista con sus patines blancos haciendo acrobacias. Nadie podría imaginar que es ciega de nacimiento y se conoce de memoria el espacio donde está patinando.
Gracias a un aparato que diseñaron especialmente para ella un grupo de ingenieros del Gabinete Médico de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, ella puede patinar sin perder el rumbo, según publicó ayer el Diario de Cuyo.
El dispositivo que se coloca en el torso como un chaleco indica hacia dónde tiene que moverse para no llevarse por delante ningún objeto. Las órdenes se las da su entrenador, Ramón Córdoba, a través de un trasmisor.
"Ahora voy a poder escuchar la música, disfrutar mucho más de las coreografías porque estoy más confiada", cuenta Gabriela. Lo que ocurre es que antes la joven patinadora tenía que distraerse de la música para escuchar las indicaciones de su entrenador a través de unos auriculares.
Gabriela se convirtió en la primera patinadora ciega de San Juan y en la segunda del país, con un primer premio nacional incluido.
"Otro de los beneficios que le brindará este dispositivo es que podrá participar de competencias a nivel profesional. Cuando usaba los auriculares, el jurado le permitía participar sólo en categoría amateur. Ahora usamos impulsos eléctricos que le indican si está cerca de un objeto", explica su entrenador.
A fin de año, usará por primera vez el dispositivo en la presentación que realizará la escuela Fantasía.