La Justicia de Villa María, Córdoba, dará comienzo hoy al juicio contra Paulo Andrés Altamirano, el cartonero que supuestamente encontró una caja con 40 mil dólares y joyas, entre la basura de un comercio de la ciudad de Oliva.
El hecho alcanzó gran repercusión hace dos años, cuando se conocieron circunstancias del caso, como la presunta utilización del dinero y las joyas halladas para la adquisición por parte de Altamirano de un auto, un kiosco y varios electrodomésticos.
El cartonero está acusado de "defraudación atenuada", una figura que solo tiene de condena una multa de entre mil y doce mil pesos. Se trata de un juicio correccional, que será a puertas cerradas, según lo dispuso la magistrada a cargo, Teresa Pedraza de Arnoletto, no obstante el rechazo del abogado defensor de Altamirano, Mariano Ludueña.
"En la sala entran doce personas, y mi cliente solo tiene 18 hermanos", se lamentó el letrado, tras lo cual indicó que "todo este proceso, y ahora el juicio, parece que lo sigue no la Justicia, si no el Kux Kux Klan o la Santa Inquisición".
La jueza justificó su decisión de hacer el proceso a "puertas cerradas en contra de lo que dispone el Código Procesal Penal" argumentando "las repercusiones y el interés público desatado por el caso", precisó el abogado.
El imputado fue denunciado por Emilia María Bascoy de Aguirre, dueña de un comercio de Oliva, porque supuestamente no devolvió la fortuna de la mujer, tras haberla encontrada tirada en la vereda, entre otros papeles y cartones.
La vivienda del cartonero fue allanada por la Justicia que secuestró prácticamente todo lo que había comprado, pero nunca aparecieron los dólares y las joyas.
Durante la instrucción del caso, el abogado Ludueña pidió a la AFIP que verificara el patrimonio declarado por la comerciante que hizo la denuncia, y se constató que ni los dólares ni las joyas figuraron alguna vez en sus declaraciones juradas.
Luego de la intervención del organismo de recaudación tributaria, Bascoy de Aguirre, rectificó algunos datos y declaró que el faltante eran en realidad 50 mil pesos.
El letrado dijo que su cliente "no fue cartonero toda su vida" y que realizó esa actividad "sólo en los últimos cuatro años".
Aseguró que siempre vivió en el campo de su padre, en Oncativo, y que esa propiedad había sido vendida cuando se amplió la autopista Córdoba-Rosario, "con expropiaciones que se pagaron a razón de ocho mil dólares por hectárea".
"Yo no afirmo que el dinero con que mejoró su situación provino de esa venta, pero sí digo que hay posibilidades de haber tenido dinero de otro origen", indicó Ludueña.