El autor Howard Gardner, en su obra Los marcos de la mente, afirma que no existe una única clase de inteligencia sino un variado espectro de ellas. Antiguamente se calculaba el coeficiente intelectual a partir de lo que se conocía como inteligencias lingüística y lógico-matemática.
Sin embargo, Gardner señala que hoy es tanto o más importante la capacidad de conocimiento de uno mismo y de los demás, que son características de la inteligencia intrapersonal e interpersonal.
Estas son los siete tipos de inteligencia que actualmente son consideradas por los expertos:
Lingüística:
Se trata de aquellas personas verborrágicas, dotadas lingüísticamente. Saben argumentar con solidez, son persuasivas, y juegan y manipulan con las palabras. Además, son capaces de comunicar mensajes claramente.
Lógico-matemática:
En esta clase de inteligencia domina la racionalidad, es decir, la capacidad de pensar estableciendo causas y efectos, hipótesis y sistemas.
Espacial:
Las personas con inteligencia espacial son aquellas a las que les resulta fácil trabajar con detalles visuales y ?pensar en imágenes?. Suelen ser hábiles para el dibujo y la pintura, además de manejar con mucho criterio la dirección en sus tres dimensiones.
Musical:
Esta es una de esas habilidades de las cuales somos más concientes. La inteligencia musical consta de la posibilidad de tener oído y ritmo, cantar y afinar con facilidad, y encontrar espontáneamente la estructura de una melodía. Esto se puede educar a lo largo de la vida, pero se trata de algo innato: se posee o no.
Cinestésica:
Se trata de aquellas personas que son hábiles con las manos, y pueden realizar cualquier tipo de trabajo artesanal. El secreto está en que tienen un buen sentido corporal.
Intrapersonal:
Esta clase de inteligencia es la clave para lograr el autoconocimiento y, de su mano, el éxito social. Son individuos capaces de formar un concepto real de sí mismos, es decir, que no distorsionan la imagen propia por un exceso de benevolencia o, por el contrario, por una falta de autoestima. Controlan y dominan sus propios sentimientos, y saben cuándo dejarse llevar por ellos.
Interpersonal:
Es la que permite percibir el temperamento natural de los otros, comprender sus sentimientos y motivaciones y el por qué de su accionar, y comportarse de acuerdo a ellos. La inteligencia interpersonal es el complemento de la anterior, ya que permite, además de conocernos bien a nosotros mismos, ser capaces de hacerlo con los demás. Se trata de la empatía.
Cada clase de inteligencia habilita al sujeto para desarrollarse en un campo determinado. Por ejemplo, en los arquitectos domina la inteligencia espacial, en los artesanos la cinestésica y en los cantantes de ópera, la musical. Por otra parte, es cierto que preferiríamos no ponernos en manos de un psicólogo sin inteligencia interpersonal, y que resulta complicado trabajar con un jefe que tiene una imagen equivocada de sí mismo, es decir, que carece de inteligencia intrapersonal.
Los expertos aseguran que, actualmente, la combinación de la inteligencia inter e intrapersonal son las claves para el bienestar y el éxito en la vida personal y profesional, ya que son las que determinan nuestras habilidades sociales para negociar tanto con los demás como con nosotros mismos.
FUENTE: Expansión&Empleo.com