Millonaria indemnización a jockey que quedó parapléjico

La condena pesa sobre la Provincia de Buenos Aires y sobre el hipódromo platense. La suma es de más de 4 millones de pesos, quien cayó de una yegua cuando entrenaba

La justicia condenó a la Provincia de Buenos Aires y a la concesionaria del Hipódromo de La Plata a pagar una suma cercana a los 4,5 millones de pesos de indemnización a un jockey aprendiz que al caerse de una yegua durante un entrenamiento sufrió una lesión medular irreversible que lo dejó parapléjico.

La sentencia fue dictada por la Sala B de la Cámara Nacional Comercial en una demanda iniciada por Luis Guas, padre del jockey que sufrió el accidente cuando era menor de edad, y en la que se revocó un fallo de primera instancia que había rechazado el reclamo.

El hecho ocurrió una mañana de junio de 1996 en el Hipódormo de La Plata durante un ensayo en la pista auxiliar cuando la yegua "Miss Azul" trastabilló al
soltarsele una venda de una de sus manos despidiendo al jockey que quedó en el piso sin conocimiento y al que luego se le diagnosticó "paraplejía con espasticidad inmediata, de carácter irreversible".

Los demandantes alegaron que la causa del accidente resultó ser "el mal estado de la pista" la cual desde hacia mucho tiempo se encontraba "poceada" y que, pese a los reclamos de distintas agrupaciones del turf platense especialmente de Jockeys y cuidadores "no fue mejorada".

En primera instancia se rechazó la responsabilidad del estado provincial y de Empresa Hípica Argentina, concesionaria del Hipódromo, pero ahora la Cámara
revirtió ese fallo.

"Con independencia de la responsabilidad del dueño y guardián de la yegua cuya venda se soltó, no puede soslayarse la responsabilidad que le corresponde al dueño y al guardián de la pista auxiliar, que como tal forma parte del Hipódromo", dice el fallo.

En tales circunstancias, la Cámara sostuvo que "lo mas justo es que ambas compartan la responsabilidad de lo acontecido ya que es equitativo que el daño lo asuma quien ha prolongado su propia actividad, creando peligros que pudieron evitarse".

"Las entidades organizadoras de competencias deportivas tienen el deber de tomar las medidas necesarias para que el espectáculo se desarrolle normalmente, sin peligro. Y aún cuando no se trate del desarrollo de una carrera hípica, sino del entrenamiento en una pista auxiliar, no por ello es menos responsable si el jockey participante en las tareas de vareo se lesiona gravemente como consecuencia de una rodada en la que resulta aplastado por el caballo que montaba, ya que su deficiente estado de conservación ha generado el riesgo y conculcado la obligación de seguridad", aseguraron los camaristas.

En la causa quedó acreditado a través de los distintos dictámenes médicos producidos, que como consecuencia de la caída del caballo, el joven sufrió "lesiones de máxima consideración que le dejaron secuelas físicas irreversibles".

Según las pericias, el chico experimentó una "lesión medular bilateral" que le produjo una "paraplejia con espasticidad inmediata irreversible", con "fractura a nivel de columna torácica", "derrame pleural bilateral, fractura de arcos costales posteriores y debió ser intervenido quirúrgicamente para la fijación de una barra metálica".

Como consecuencia, no puede mover sus miembros inferiores, falta de control de esfínteres y de actividad sexual.

Además necesita la asistencia permanente de una persona tanto para su vida de relación, como para sus cuidados personales indispensables como aseo, higiene, necesidades fisiológicas etc, de acuerdo al fallo.

La Cámara ordenó una indemnización de más de 1.600.000 por daño físico y pérdida de chance laboral, más daño moral, psíquico, gastos, que en total suman 1.715.000 pesos.

Esa cifra actualizada con los intereses según los lineamientos del fallo asciende a una suma cercana a los 4,5 millones de pesos, según confirmaron fuentes judiciales.