El arquero Gustavo Eberto volvió a moverse en el complejo boquense de Casa Amarilla, en su lenta recuperación de una seria enfermedad que puso en riesgo su vida.
El futbolista sufrió un cáncer de testículos y, a partir de una fuerte convicción religiosa, pudo recuperarse y volver a los entrenamientos en Boca.
"Al tener contacto con el vestuario y el pasto he vuelto a vivir. Este es un proceso lento, que me va llevar mucho tiempo", aclaró a los periodistas el jugador que se había ido a Talleres de Córdoba.
Calvo porque perdió la cabellera a causa de las consecuencias de la enfermedad, Eberto luce "caído" en el aspecto muscular.
El correntino lleva ocho meses inactivo y en lucha contra esa enfermedad. Su recuperación la hará en Boca y tras cada semana de trabajo deberá someterse a diferentes series de estudios para comprobar si puede intensificar sus entrenamientos.
Luego del difícil momento que le tocó atravesar, el arquero de 23 años-que tuvo un paso por la Selección Sub 20 en 2003- regresó con todas las ganas y dispuesto a seguir con algo a lo que ya se acostumbró: lucharla.