La historia del futbolista que jugó para tres países

Lazlo Kubala fue considerado el mejor jugador de la historia del Barcelona. Nació en Hungría en 1927, pero la vida lo fue llevando por caminos insólitos hasta lograr algo único en el fútbol. Un relato que podría convertirse en una gran película

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El fútbol no para de dar historias dignas de cualquier guión de cine. Esta se trata del gran jugador húngaro Lazlo Kubala, que vivió la particularidad de ser el único en vestir la camiseta de tres países distintos.

Kubala nació en Budapest el 10 de junio de 1927 y a los 14 años ya había debutado en un club de primera división de su país (el Ganz TE).

A los 18 ya era profesional, pero un año más tarde recibió el aviso para realizar el servicio militar. Para evitarlo, se escapó a Checoslovaquia, donde se incorporó al SK Bratislava y también vistió los colores de la selección en seis oportunidades en las que marcó cuatro goles. Fue el primer país para el que jugó.

Lo anecdótico es que al poco tiempo también fue llamado por la milicia en el país checoslovaco. Decidido a no cumplir esa labor, regresó a Hungría pero no a su club anterior porque había sido tildado de ?fascista?. En esa etapa, jugó tres partidos para ?su? país.

Cuando asumen los comunistas, Kubala tuvo que pagarle a un grupo de contrabandistas para escaparse a Italia y de ahí a España, que sería su tercer país. En ese momento, otros 240 futbolistas se escaparon de tierra húngara para evitar la represión soviética. Entre ellos, figuras como Ferenc Puskas y Sandor Kocsis.

En 1950, firmó contrato con el Barcelona y no paró hasta convertirse en uno de los máximos ídolos del equipo catalán hasta 1963 (al punto que para el centenario del club en 1999 fue elegido como el mejor jugador de la historia). En ese lapso fue cuando hizo historia al ponerse la camiseta de la selección española en 19 oportunidades.

Se retiró en forma definitiva en 1968 y se convirtió en un gran entrenador hasta el día de su muerte, el 17 de mayo de 2002, a los 74 años.

Lazlo Kubala quedará por siempre en la historia grande del fútbol. Su vida de película será eternamente recordada, pero también su capacidad en la cancha que lo llevó a ser ídolo máximo de uno de los clubes más importantes del mundo y al hecho, único, de jugar para tres países distintos.