Un argentino lanzó estampas de San Josemaría Escrivá de Balaguer que tienen un texto escrito en braille para que puedan ser leídas por los no videntes. El proyecto se instaló y en todo el mundo ya se distribuyen estas imágenes.
La idea partió de Hernán González Calderón, que viajando en un colectivo observó que subía una persona no vidente. El joven tenía consigo una estampa y como gesto de buena voluntad se la entregó. Notó que intentaba reconocer con los dedos el material que tenía en sus manos, y fue allí que se le ocurrió esta propuesta, que será imitada por muchas advocaciones dentro de la Iglesia, que conserva una vieja tradición de repartir estampitas que suelen incluir una oración.
En la Argentina, San Cayetano es el ?líder? indiscutido de las estampitas, ya que miles de argentinos la cargan en sus billeteras casi como un amuleto ?para que no falte el trabajo?.
Entre los argentinos, de mayoría católica, se conserva la costumbre de contar con las estampas de santos y de la Virgen con oraciones en su reverso. De hecho, en colectivos y trenes es muy frecuente que suban personas pidiendo limosna y entregar a cambio una estampa que incluye una oración.
Naturalmente, San Josemaría también cuenta con las estampas con su figura y una oración de intercesión, pero Gonazález Calderón decidió solicitar la traducción al braille y que los no videntes católicos también puedan leer esa oración.
Su idea fue adoptada e impulsada dentro del Opus Dei, y se enviaron a imprimir las estampas que ahora están repartidas en los cinco continentes. En el mundo hay unos 180 millones de ciegos, y sólo en América Latina, más de 4 millones de personas tienen serios trastornos de visión.