La dura cruz de "jugar por el apellido"

Todos saben que existen. Algunos tienen condiciones, otros no tanto. Infobae.com armó un listado de varios futbolistas que siempre sufrieron o sufren el peso de ser "hijos o hermanos de"

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Algunos llegan al fútbol por sus condiciones, otros por el apellido. Muchos por las dos cosas. Este listado bien intencionado recuerda a muchos futbolistas que sufrieron o sufren el peso de ser "hijos o hermanos o algo de".
 
Andrés Aimar tuvo su oportunidad en la primera división del fútbol argentino (River, Estudiantes), pero siempre cargó sobre sus espaldas la cruz de ser el ?hermano de? Pablo. Algo muy parecido le pasó a Nicolás Cambiasso (Olimpo) y la consagrada trayectoria de Esteban.

Siguiendo con el rubro ?hermano de?, aparece Cristian Ayala. Juega en la misma posición que Roberto, pero con la diferencia de que se desempeña en un club de Santiago del Estero que disputa el Torneo Argentino B.

Aquí no pueden faltar Hugo y Raúl Maradona que por su apellido y por ser hermanos de Diego tuvieron su chance en el fútbol. Al igual, que Sergio López Maradona, sobrino del astro argentino.

Luis Islas también abrió el camino para que sus hermanos, Daniel y Pablo, tengan una carrera mínimamente reconocida en el ambiente de la pelota.

No tan conocidos, pero con la misma marca son Gonzalo Ponzio ?arquero de Sportivo Italiano y hermano de Leonardo- y Mauro Scaloni ? hermano de Lionel que nunca llegó a primera división-.

Tampoco hay que olvidarse del siempre común y duro mote de ?hijo de?. Quizás peor que el anterior, es el que más se presenta en el mundo del fútbol.

Uno de los más comunes se da con los hijos de campeones del mundo. Juan Ignacio Brown tiene un nombre en el fútbol, pero siempre será recordado más por su padre, el ?Tata? José Luis.

Emiliano y Ezequiel Garré ingresaron a este deporte como los hijos de Oscar, el actual entrenador de Ferro. Ambos jugaron juntos alguna vez en Deportes Concepción, en la época que su padre era el DT del equipo chileno.

Lucas Gatti, hijo de Hugo, también corrió con esa suerte. Incluso, su padre ??El Loco?- varias veces le recriminó haber llegado a jugar sólo por el apellido.

Norberto Alonso es uno de los máximos ídolos de la historia de River. Su hijo y homónimo intentó seguir sus pasos pero lejos ?muy lejos- estuvo de continuar la carrera de su padre.

Lucio Filomeno es un jugador que surgió por sus propias virtudes, pero hoy defiende los colores de Nueva Chicago, club del que su padre es presidente.

Menos renombrados son los casos de Martín Tocalli y Walter Sanfilippo. El primero ocupó el mismo puesto que su papá Hugo (el arco) en las inferiores de Vélez, pero no pudo llegar a Primera división. El segundo llegó a debutar con la camiseta de San Lorenzo, con la que su polémico tío se cansó de gritar goles, pero no tuvo la misma trayectoria.

Para el cierre queda un ?bonus track? internacional, para comprobar que el apellido pesa en cualquier parte del mundo. Quizás el caso más emblemático es el de Edinho, el arquero hijo de Pelé que fue más conocido por sus problemas con la droga.

Alan Valderrama quiso emular a su padre, el gran Carlos, ídolo absoluto del fútbol colombiano. Probó suerte en la Argentina, pero ella no estuvo de su lado. Henry Valderrama, primo del astro cafetero, se puso la camiseta de Defensores de Belgrano y no pasó de eso.

No se puede cerrar el listado sin recordar al gran Bertrand Tchami, hermano de Alphonse, aquel que brillara con la camiseta de Boca. Bertrand no corrió la misma suerte que su pariente y no pudo quedar en Boca ni en San Lorenzo.