Francia e Italia reeditarán mañana la final del Mundial de Alemania, dos meses después del triunfo "azzurro" en Berlín, en un encuentro importante para las opciones de ambos equipos de clasificarse para la Eurocopa de 2008.
Será difícil para ambas escuadras abstraerse de lo sucedido en el Olímpico berlinés: complicado pasar página para los transalpinos y también digerir su derrota más amarga para los galos.
Los 22 jugadores que salten al césped vivieron "in situ" aquella final que planeará en el encuentro de mañana, pese a que los protagonistas involuntarios del choque, Zizou y Materazzi, estarán ausentes.
El cabezazo que el francés propinó en los últimos instantes de su carrera deportiva al transalpino se mantendrá en todas las memorias como una metáfora de aquel partido.
Tampoco estará, por una lesión, David Trezeguet, el hombre que envió a las nubes el penalti francés y abrió la puerta del triunfo italiano, ni tampoco el seleccionador Marcelo Lippi, el arquitecto de los campeones del mundo.
El resto revivirá la batalla en un escenario diferente y con la voluntad de que el presente no sea superado por la memoria, por lo que han proscrito la palabra "revancha".
Por encima de todo, el encuentro pone en juego tres puntos del grupo B de la fase de clasificación para la Eurocopa de 2008, un botín que los franceses quieren conservar en su casa y que ha cobrado gran importancia para los italianos tras el sorprendente empate concedido hace cuatro días contra Lituania.
Resta por ver si los espectadores que abarrotarán el Estadio de Francia se lo tomarán igual o si, como teme Lilian Thuram, pedirán que Francia se tome la revancha de Berlín.
"De todas formas, una victoria nuestra no cambiará nada, aquella final no se borra de ninguna forma", afirmó el barcelonista, mientras que Louis Saha confesó que le sigue produciendo "un sentimiento desagradable" rememorar cómo los italianos levantaban la Copa del Mundo.
Recuperados de sus molestias Saha y Makelele, el seleccionador galo, Raymond Domenech, tendrá a su disposición a todos los jugadores, por lo que podrá repetir el equipo con el que venció en Georgia el pasado sábado (0-3).
Roberto Donadoni, por su parte, tendrá menos problemas para afrontar el partido sin pensar en Berlín.
El sustituto de Marcelo Lippi al frente de la "azzurra" repitió que el mensaje que trasmite a sus jugadores antes de cada encuentro es que salten al campo "como si el campeón del mundo fuera el rival".
El portero Gianluigi Buffon aseguró que se esperan un ambiente infernal por parte del público, mientras que Genaro Gattuso restó importancia a la presión de las gradas porque, dijo, Italia ya la sufrió en Alemania cuando vencieron a los locales en las semifinales del pasado Mundial.
Mientras Francia, la derrotada de la final de Berlín, juega la carta de la continuidad, la vencedora Italia duda sobre el esquema con el que saltará al césped. De lo poco que ha dejado ver Donadoni es que Zambrota jugará, aunque no queda claro en qué puesto.
También parece que el madridista Cassano estará en el once titular y que su puesto determinará el esquema: bien como enganche del único delantero, bien como pareja de éste.
Coupet; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal; Ribery, Makelele, Vieira, Malouda; Henry y Saha
Buffon; Zambrotta, Cannavaro, Barzagli, Grosso; Semioli o De Rosi, Gattuso, Pirlo, Perrotta; Cassano y Gilardino o Inzaghi. Arbitro: Herbert Fandel (GER). Estadio de Francia de Saint-Denis.