Con 34 años de edad, murió el caballo considerado el más viejo del mundo. "Tsilka", ese era su nombre, perteneció a la raza Prjevalski, y estuvo en cautiverio en el zoológico "Troya" de Praga.
Se trata de un ejemplar de origen mongol, que constituye la única subespecie salvaje de caballo -no proveniente de animales domésticos como el mustang norteamericano- que existe en la actualidad.
La historia de esta raza es muy particular dado que estuvo al borde de la extinción a mediados del siglo XX, pero fue salvado por el interés de los naturalistas en su preservación. Su existencia actual se reduce a unas pocas manadas en el Parque Nacional Hustai del suroeste de Mongolia y varios ejemplares más en parques zoológicos de otros países, según publica el portal Adnmundo.com.
Los libros de equinos diferencian a este caballo porque es de menor tamaño que el resto de ejemplares del género, la estructura es maciza, la cola es más larga y puede soportar bajas temperaturas.
Son animales sociales que viven en manadas de tamaño variable dirigidas por un macho dominante o semental.