Si bien muchos consideran que Rocky IV no fue una de las pelìculas más logradas de la saga del pegador de Filadelfia representada por Silvester Stallon, la misma quedó grabada en la memoria como un reflejo palpable de la guerra fría que tenía como protagonistas a los Estados Unidos y la Unión Soviética.
Rocky, entrenado por el esfuerzo del "self made man" era un canto a la libertad individual y logró vencer en Moscú, a Iván Drago, una perfecta máquina de matar y perfecto símbolo de la deshumanización que muchos le adjudican a los regímenes comunistas.
Como Rocky ganó en la ficción con la KGB siguiéndolo de cerca, los Estados Unidos se impusieron en la guerra fría y su rival comunista desapareció.
Sin embargo, esa batalla ficticia ahora tiene una revancha en la que el entonces perdedor se tomó una rotunda revancha en la realidad.
Es que parece haber quedado lejos el largo reinado de los morenos norteamericanos entre los pesados, cuando brillaban leyendas como Mohammed Alí, Mike Tyson, Joe Frazier y Evander Holyfield, entre otros. Ahora, los campeones son blanco y no hablan muy bien inglés.
Anoche, el peleador kasako Oleg Maskaev se apoderó de la corona de los pesos pesados del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al derribar en dos ocasiones en el último episodio a Hasim Rahman.
Ahora, todos los otros campeones de la categoría máxima son originarios de la ex Unión Soviética: además de Maskaev, reinan el ruso Nikolay Valuev, de la AMB; el ucraniano Wladimir Klitshko, de la FMB; y el bielorruso Serguei Lyakhovich, de la OMB.
La pelea fue la estelar de la velada boxística denominada "La última línea de defensa de Estados Unidos", que tuvo lugar en el "Thomas & Mack Arena" de la ciudad de Las Vegas, Nevada, y concluyó a los 2.17 minutos del décimo segundo episodio de la pelea pactada a 12 rounds, cuando Maskaev dominó por completo al entonces campeón de los pesos completos.
El kazajistano, que también tiene la nacionalidad norteamericano, dejó su marca en 33-5 y 26 fueras de combate, mientras que Rahman lo puso en 41-6-2, y 33 nocáuts. Aunque Rahman hizo un buen combate y presionó a la acción en los primeros episodios, e incluso hizo tambalear a Maskaev en el episodio cuatro, el dominio cambió de manos y en los siguientes rounds las acciones pertenecieron al ahora nuevo campeón.
Maskaev se apoderó de la pelea haciendo un combate a distancia, con largos jabs y juego de piernas, que lo mantenía fuera de distancia de los potentes golpes de Rahman. Este combate vistoso y de mucha movilidad de Maskaev lo agotó pronto y en el octavo episodio lucía sin fuerzas para continuar sobre el cuadrilátero. Rahman entonces trató de apoderarse nuevamente del control de la pelea con constantes jabs.
El noveno episodio parecía ser el último para Maskaev, que agotado no hacía ningún tipo de combate, pero salió al décimo completamente recuperado, y superó en ese episodio y en el décimo primero a Rahman.
En el décimo segundo, mostrando una recuperación casi total, Maskaev derribó a Rahman con un poderoso recto de derecha y después de la cuenta de protección nuevamente volvió a tirarlo para que el ahora ex campeón no pudiera levantarse más.