El 12 de agosto de 1948 un grupo de estudiantes transportó un cofre en cuyo interior se hallaba un mensaje manuscrito de Juan Domingo Perón. A los pies del monumento a Manuel Belgrano se hizo un pozo de 80 centímetros de profundidad donde ubicaron el cofre. Se lo cubrió con cemento y una baldosa de mármol. Así debería quedar hasta el 12 de agosto de 2006, día en que se cumplirían 200 años de las invasiones inglesas.
Sin embargo, cuando el gobierno peronista fue derrocado, la Revolución Libertadora ordenó desenterrar el manuscrito y destriuirlo informa el diario La Nación.
El 12 de agosto del 2000 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires enterró en una copia de lo rescatado en la misma Plaza de Mayo y deberá desenterrarse hoy.
Según informa el matutino el texto de Perón tiene un tono amargo y refleja desilusión. Es un parlamento que termina siendo una pieza de propaganda ya elogia la doctrina peronista, la única que defendió a los desposeídos y a la libertad.
Un poco de historia
Para La Nación, la idea de Perón de enterrar un manuscritos destinados a nuevas generaciones no fue una originalidad del ex presidente sino que tiene antecedentes milenarios.
En 1938 el director de la Universidad de Oglethorpe en Estados Unidos, enterró tras una puerta de acero en una habitación de concreto, una serie de objetos representativos de la época y que deberá ser abierto recién en el año 8113. A este proyecto se lo denominó Cripta de la Civilización.
En 1939, en la Feria de Nueva York, la compañía Westinghouse presentó la Cápsula del Tiempo: un cilindro similar a un misil, que contenía documentos microfilmados y varios objetos y que fue enterrado en 1950 en la zona de Flashing Meadows donde hoy se juega el US Open de tenis.