Tras 25 años de investigación, los científicos dieron en la tecla, más bien, en el caparazón.
Finalmente lograron aislar una molécula de una toxina producida por un caracol y con esa sustancia elaboraron la ziconotida, un fármaco para calmar el dolor.
En la actualidad, para mitigar las dolencias fuertes o contrarrestar el efecto de adicciones se utiliza morfina, pero resulta adictiva.
El fármaco, que acaba de ser lanzado al mercado británico, se inyecta en la espina dorsal y es el primer medicamento no opiáceo inyectable que se aprueba en Europa.
La droga se basa en una toxina presente en un caracol que vive en aguas tropicales, llamado conus magus.
Los investigadores de la Universidad de Utah, Estados Unidos, lograron aislar la molécula de la toxina, ya que en general el veneno tiene entre 50 y 100 componentes activos, según informa BBC.
La sustancia tiene propiedades analgésicas y no es dañina para los seres humanos.