Cuánto costará viajar en el tren más alto del mundo

Es una construcción faraónica que une Pekín con la capital de la región tibetana. El servicio, que se inaugurará el próximo sábado, ofrece distintas categorías como clase económica, clase intermedia y clase ejecutiva

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El viaje entre Pekín y Lhasa (capital de la región tibetana) en el tren más alto del mundo, que se inaugura el próximo sábado, costará entre 48 dólares (38 euros) en la clase más barata y 157 dólares (125 euros) en la más cara, informó ayer la agencia oficial Xinhua.

En la clase más barata, el "yingzuo" ("asiento duro"), los turistas pagarán hasta diez veces menos de lo que desembolsarían por un billete de avión, aunque tendrán que afrontar el reto de pasar sentados, sin poder tumbarse a dormir, las 47 horas y 28 minutos que durará el espectacular viaje.

La clase intermedia, el "yingwo" ("cama dura"), costará 101 dólares (81 euros), mientras que el precio más alto será el de la "ruanwo" ("cama blanda"), que no difiere mucho de la anterior salvo por el hecho de que los compartimentos están aislados y cuentan con televisión.

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Sin embargo, los billetes del viaje inaugural del tren, en el que montarán periodistas, altos cargos políticos y otros pocos viajeros privilegiados, no están en venta, según confirmaron ayer los responsables de la Estación del Oeste de Pekín, de donde partirá el tren.

El viaje de ida lleva la etiqueta T27 (la "T" designa a los trenes especiales, de largo recorrido), y saldrá a las 21.30 del sábado, llegando a la capital tibetana a las 20.58 del lunes si no hay imprevistos, confirmó anoche la agencia Xinhua.

El tren Pekín-Lhasa (en el que sólo es nuevo el tramo que pasa por la región del Tíbet y medio de la provincia de Qinghai) está llamado a ser uno de los viajes ferroviarios más espectaculares del país asiático, y será el más alto del mundo, superando a los trenes andinos peruanos que hasta ahora tenían ese honor.

Parará en las ciudades occidentales chinas de Shijiazhuang, Xian, Lanzhou, Xining, Golmud y Nagqu, ésta última ya en la región tibetana.

El nuevo tramo Qinghai-Tíbet se extiende a lo largo de 1.956 kilómetros, desde la capital de la provincia de Qinghai (Xining) hasta Lhasa.

La mayor parte discurre por alturas superiores a los 4.000 metros, y el punto más alto alcanza los 5.072 metros, 200 más que los ferrocarriles peruanos.

La obra es uno de los grandes proyectos de ingeniería con los que China quiere mostrar, por un lado, su poderío económico (de la misma forma que con la presa de las Tres Gargantas o sus misiones espaciales), y por otro, su compromiso con el desarrollo del oeste del país, y de la empobrecida región tibetana en particular.

Grupos independentistas tibetanos, sin embargo, se quejan de que la obra es una muestra más de la colonización que China quiere hacer del Tíbet, y a sus protestas se suman los grupos conservacionistas, que denuncian que la vía puede poner en peligro el delicado equilibrio ecológico del Himalaya.

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