(EFE).- La sociedad de socorro israelí Magen David Adom (MDA) y la Media Luna Roja Palestina fueron admitidas ayer en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.
La decisión fue adoptada ayer por esa instancia humanitaria, reunida en una conferencia extraordinaria en Ginebra.
"Este resultado amplía la universalidad del Movimiento a una zona importante de operaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y refuerza la cooperación operativa entre esas dos sociedades nacionales", explicó una portavoz de la Federación que la agrupa.
Los participantes en esa reunión aprobaron la modificación del estatuto del Movimiento para incorporar un nuevo emblema -el cristal rojo (el contorno de un cuadrado rojo apoyado en una de sus puntas sobre fondo blanco)-, que se sumará así a la cruz y la media luna rojas, los únicos que eran reconocidos hasta ahora a nivel internacional.
La presidencia de la conferencia sostuvo que se trata de "un momento histórico para el Movimiento" humanitario, e instó a todos los gobiernos "a respetar el cristal rojo al igual que la cruz roja y la media luna roja".
Ese nuevo emblema es el núcleo del Tercer Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra que fue aprobado en una conferencia diplomática de los Estados parte en diciembre pasado.
Así, la enmienda adoptada ayer al estatuto de la entidad humanitaria hace referencia a los emblemas "reconocidos en los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales".
Ello permitirá que MDA ingrese en el Movimiento y siga utilizando la estrella de David como emblema (dentro del cristal rojo), lo que acabaría con 60 años de aislamiento por su negativa a usar alguno de los dos símbolos reconocidos hasta ayer.
La Federación de Sociedades de la Cruz Roja informó de que "el uso del cristal rojo dará protección adicional a las víctimas de la guerra y a los trabajadores humanitarios en aquellas situaciones de conflicto armado donde no se puede usar la cruz roja ni la media luna roja".
Asimismo, precisó que ella misma, al igual que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), podrán "usar el cristal rojo temporalmente y en circunstancias excepcionales", al tiempo que aclaró que "ningún Estado ni sociedad nacional está obligado a cambiar su emblema actual".
Sin embargo, este arreglo fue difícil y dio lugar a negociaciones que se prolongaron hasta la madrugada del jueves debido a que los países árabes cuestionaron la legalidad del proceso.
Para ello argumentaron que el protocolo sobre el que se basaban las enmiendas, a pesar de haber sido suscrito por 64 países, sólo había sido ratificado por uno (Noruega) y que, para su entrada en vigor, se requería que lo hicieran al menos dos Estados.
En un texto que distribuyeron en el pleno, señalaban que en esa circunstancia era "prematuro" adoptar cualquier decisión y, más aun, se reservaron el derecho a cuestionar en el futuro este procedimiento ante otras instancias.
Antes, esos mismos países habían reclamado introducir una mención a que las Convenciones de Ginebra y las normas del Movimiento eran "aplicables a todos los territorios árabes ocupados desde 1967, incluido Jerusalén Este, el Golán sirio y las granjas de Sheba (Líbano)", lo que resultaba inaceptable para Israel.
A pesar de esos bloqueos, la enmienda logró superar los dos tercios de los participantes, es decir 178 en representación de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y 148 por parte de los Estados parte de las Convenciones de Ginebra.