Los call centers o centros de contacto que operan en Argentina tienen una facturación anual de 870 millones de pesos, ocupan a 30.000 personas y esperan cerrar el año con 10.000 nuevos puestos de trabajo, que hubieran sido 14.000 si los clientes del exterior no se hubieran visto perjudicados el año pasado por los conflictos gremiales que se focalizaron sobre el líder del mercado, Atento.
"Esta es un servicio altamente sensible a la conflictividad laboral", afirmó el titular de la Agrupación de Centros de Atención al Cliente de la Cámra Argentina de Comercio, Carlos del Río.
El sector tiene ya un arraigo de 10 años en la Argentina, sin embargo la explosión de este servicio vino de la mano de la salida de la convertibilidad, pues la suba del dólar estadounidense transformó al escenario argentino en un sitio muy barato con recursos humanos bien calificados para esta actividad.
Para del Río los conflictos gremiales que derivaron en la toma de varios días de la planta de la empresa Atento (del grupo Telefónica) en Buenos Aires, se deben a cuestiones "ajenas a nuestra actividad, por encuadramiento sindical, un tema que surgió en los últimos dos años porque desde el comienzo hace diez u once años este sector siempre estuvo vinculado al gremio de Comercio".
Desde su visión, el sector de call centers, al que no consideró una industria sino un servicio, "al revés de otras actividades cuando más tecnología incorpora más empleados tiene", y quizás esa sea la razón del interés de los sindicatos por tener a los empleaos bajo su órbita.
Los dos sindicatos que se disputan la agremiación de los empleados de los call centers son Comercio y FOETRA (telefónicos). "Nosotros no elegimos al sindicato -aclaró del Río- y no significa ninguna diferencia en costos para los empresarios".
Según precisaron otros titulares de empresas presentes en la que fue la primera reunión formal de la asociación con la prensa, en los contratos internacionales, una de las cláusulas que contempla la posibilidad de rescindir el mismo es que el call center no pueda funcionar durante más de horas seguidas.
"Esta cláusula es una constante en los contratos porque se vincula a las posibilidades de desastre natural. pero aquí el desastre fueron las tomas de las plantas, cada hora que pasaba perdías un cliente", comentó.
De hecho Del Río afirmó que "por la conflictividad gremial se perdieron 4.000 puestos de trabajo", luego aclaró que clientes que el año pasado se vieron afectados o que tuvieron conocimiento de los sucesos ocurridos en Atento, pusieron como condición para ampliar su operación que los puestos de atención al cliente no están en la Argentina.
"Nosotros seguimos trabajando para revertir la imagen que quedó del 2005", apuntó del Rio, acompañado por el flamante responsable de Atento Nelson Armbrust quien comentó que a sus clientes les asegura que "todos los países de Latinoamérica tienen algún problema".
De todos modos el sector que a fines del 2001 tenía unos 6.000 empleados hoy suma 30.000 (20.000 de ellos en Buenos Aires) y aseguró que terminará el año con 40.000 empleados, con una proyección que espera llegar al 2008 con 60.000 empleos en el país.
Un empleado de un call center típico tiene estudios secundarios completos, maneja dos idiomas y busca su primer empleo. Trabaja entre 30 y 36 horas semanales y percibe 1.000 pesos de sueldo por mes. Los cargos de supervisor y jefe de equipos trabajan 48 horas semanales y cobran en un promedio de 1.300 pesos.
En diciembre los sueldos deberían subir un 10 por ciento, según lo acordado con el sindicato de Comercio y hacia adelante "esperamos ajustar sueldos de acuerdo a inflación y al tipo de cambio".
Este tipo de empresa gasta el 75 por ciento de sus inversiones en masa laboral, y trabaja tanto para el merado interno como para el externo.
La demanda interna representa hoy el 60 por ciento de los ingresos, pero el "movilizador" del sector es el mercado externo, ya que "allá no hay límites", pese a que compiten con México, Chile, Filipinas e India.
Al aumentar los salarios, aumentan los costos de las este tipo de empresas, pero si el dólar sube, también suben sus ingresos. En ese sentido consideraron que el valor actual del tipo de cambio "es realista".
El tipo de cambio debe ir "parejo al recalentamiento de la economía, si se incrementan los costos queremos que se incremente la productividad", apuntó.