(EFE).- El gran duelo entre Justin Gatlin y Asafa Powell, un acontecimiento cuya duración no alcanzaría los diez segundos, cuesta medio millón de dólares y el compás de espera, sabiamente administrado por sus representantes, produce tensiones inflacionistas que pueden aumentar el precio.
Diversos mánagers consultados por EFE con ocasión de la reunión de Oslo fijaron la cotización del choque en torno al medio millón de dólares, la cifra que ha ofrecido Londres para reunirlos en una misma carrera el 28 de julio próximo.
Desde que Powell, con 22 años y una marca de 9.77, arrebató al sospechoso Tim Montgomery el récord mundial de 100 metros el 14 de junio de 2005 en Atenas, su rivalidad con Justin Gatlin, campeón olímpico y mundial, ha alcanzado cotas que recuerdan a la que sostuvieron hace 15 años Carl Lewis y Ben Johnson en un precedente de la guerra entre Estados Unidos y Jamaica por la supremacía mundial de la velocidad.
Pero el 12 de mayo pasado la cotización del duelo Gatlin-Powell se disparó. El estadounidense igualó en Doha el récord del jamaicano, una vez rectificado en una centésima arriba el crono que le habían atribuido por error los cronometradores.
Desde entonces, por consejo de sus representantes, se han rehuido en la pista. En Eugene, el 28 de mayo, corrieron por separado (Gatlin en 9.88, Powell en 9.93). En Oslo, el viernes pasado, el jamaicano movió ficha: 9.96 en series, dejándose ir, y 9.98 en la final, con mal tiempo y viento contrario de 0,9 metros por segundo.
"Sentí el viento en contra mucho más fuerte que esos 0,9 metros. Era imposible ser rápido en esas condiciones, pero en las series corrí en 9.96 sin hacer nada. Si hubiera ido por marca en esa serie garantizo que habría hecho 9.80", dijo Powell.
El jamaicano se declaró listo para enfrentarse a cualquiera, "incluso a Justin Gatlin" y, según un conocido mánager de atletas americanos, no es Powell, precisamente, quien da largas al duelo, sino el representante de Gatlin, el ex plusmarquista mundial de 110 metros vallas Renaldo Nehemiah, que a su juicio desea rentabilizar a fondo la situación.
La reunión de Gateshead (Gran Bretaña), el 11 de junio, tenía desde hace tiempo a los dos atletas en las listas de salida, pero el nuevo panorama exigía un brusco aumento de sueldo para los dos copropietarios del récord y el presupuesto no alcanzaba. Hubo que cancelar el choque.
Nehemiah cree que el gran duelo puede producirse antes de Londres y anticipa que su coste no será de siete cifras (a partir de un millón de dólares) después de precisar que Gatlin ya cobra cheques de seis dígitos (desde 100.000 dólares) por situarse en los tacos.
Paul Doyle, que lleva los negocios de Powell, se deja querer. Nehemiah lleva la batuta y escucha ofertas, dilatando la espera con argumentos no monetarios. En alusión a la reunión de Atenas, el 3 de julio, explicó: "queremos evitar que el duelo se produzca en un estadio de 80.000 localidades ocupado sólo por 3.000, porque la gente que viera eso pensaría que la carrera no tiene importancia".
Powell sí tiene firmado Atenas, luego irá a París (7 de julio) y después a Roma (14), mientras que Gatlin correrá en Lausana (11 de julio), y luego en Zúrich (18) antes de que los dos coincidan en Londres el 28 del mismo mes.
Gatlin quiere resucitar los viejos duelos, en la línea de los Lewis-Johnson. "Todo el mundo se paraba a verlos", dice. "Está en la naturaleza humana, saber quién es el mejor. Hay gente que no sabe nada de atletismo y ahora habla de nosotros".
Los duelos millonarios tienen una larga tradición en el atletismo. En octubre de 2001 Abel Antón y Martín Fiz, dos españoles campeones del mundo de maratón, se enfrentaron en la carrera de su despedida para repartirse una suculenta bolsa de unos 600.000 euros (100 millones de pesetas).
El primero de junio de 1997, el monumental Skydome de Toronto sirvió de escenario al duelo entre el hombre por entonces más veloz del mundo, el canadiense Donovan Bailey, y el rey de la velocidad sostenida, el estadounidense Michael Johnson, todavía plusmarquista mundial de 200 y 400 metros.
Para que ninguno de los dos tuviera ventaja, la prueba se pactó a una distancia intermedia: 150 metros. El vencedor recibiría millón y medio de dólares, el derrotado habría de conformarse con medio millón. El duelo, calentado con cruce de fanfarronadas al estilo de los grandes combates de boxeo, prometía ser espectacular, pero Johnson hubo de retirarse a media carrera por culpa de un tirón.
Antes que ellos se enfrentaron varias veces Carl Lewis y Ben Johnson, pero el positivo del canadiense en los Juegos de Seúl desmontó el circo de los grandes duelos entre ambos, que habían amasado una fortuna con sus desplantes.