Los obispos católicos llevaron al ministro de Educación, Daniel Filmus, la preocupación de la Iglesia por la reforma a la Ley Federal de Educación, cuyo primer bosquejo de cambios el gobierno presentará la semana próxima
Voceros eclesiásticos dijeron a DyN que el funcionario confirmó que la Iglesia "no será excluida" del debate para definir la futura norma y transmitió la intención de esa cartera de mantener los contenidos "axiológicos" referidos a los valores del encuadre legal vigente.
En tanto, fuentes del Palacio Sarmiento anticiparon que el presidente Néstor Kirchner y Filmus presentarán la semana próximo, muy probablemente antes del 25 de mayo, los primeros lineamientos de la nueva ley educativa.
Filmus recibió en su despacho a los integrantes de la Comisión Episcopal de Educación Católica, que preside monseñor Guillermo Garlatti (Bahía Blanca), en su despacho, con quienes intercambió opiniones sobre los cambios en materia educativa.
También participó de la reunión el presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), el sacerdote jesuita Hugo Salaberry.
El encuentro de una hora fue califcado como "cordial" por la
partes, que se comprometieron a repetirlos para estudiar las modificaciones a la Ley, artículo por artículo, para que ?dijeron las fuentes- "no haya sorpresas".
El plenario del Episcopado había expresado el sábado preocupación por la reforma educativa, que la Iglesia considera "todavía un instrumento válido", pero sin objetar los posibles cambios pedagógicos que la normativa requiere.
Los obispos pretenden que la futura ley mantenga el "espíritu" de la vigente, surgida del Congreso Pedagógico Nacional.
Es decir, que respete la libertad de enseñanza, el papel subsidiario del estado, el derecho de los padres a elegir la formación de sus hijos y la apertura de los contenidos a los valores trascendentes.
Monseñor Garlatti recordó a Filmus, trascendió, que para la Iglesia la Ley "sigue siendo, todavía hoy, un instrumento muy valioso para la educación argentina, ya que posibilitó muchos avances aun cuando no ha sido aplicada integralmente".
El prelado admitió, sin embargo, que hay que revisar "aspectos estructurales e instrumentales" y, sobre todo, "corregir lo corregible para que la Ley tenga la operatividad funcional que la sociedad argentina reclama y para que la igualdad de oportunidades y la educación de calidad sea una realidad".