El fútbol argentino tiene cosas tan contradictorias que, en medio del exitismo reinante, ni el técnico más ganador de los últimos tiempos es querido por la misma gente del club que dirige. Alfio Basile ganó todo lo que jugó, explicó con santa paciencia varios de los reproches que aparecieron en forma de banderas, cantitos e insultos pero jamás logró dejar conforme a la gran mayoría de los hinchas de Boca.
Los éxitos ya se cuentan por cuatro: Apertura, Copa Sudamericana y Recopa Sudamericana, todos en 2005, y Clausura 2006. Llegó diciendo que iba a ser más difícil que comandar la Selección y con la presión de no haber gritado aún ?campeón? en un torneo local. Pulió un plantel que se debatía entre frustraciones y escándalos y lo sacó adelante con triunfos, campeonatos y, hasta a veces, cosa que se le reclama, con fútbol.
La mejor marca anterior de títulos consecutivos la tenía Ramón Díaz en River, quien ganó cinco entre junio de 1996 y el fin de 1997, lapso en el cual logró los torneos Apertura 1996 y 1997, el Clausura 1996, la Copa Libertadores 1996 y la extinguida Supercopa 1997.
De esta manera, con el Clausura 2006, el "Coco" Basile sumó su segundo torneo local de su dilatada trayectoria, un dato no menor teniendo en cuenta que es el técnico de más edad y con mayor currículum de los que están en actividad.
Sin embargo, en la suma general, Basile -quien además ganó títulos con la selección nacional y Racing Club- tiene nueve pergaminos en su historial. Con la selección nacional, la cual dirigió entre 1991 y 1994, ganó dos Copa América (1991 y 1993), la Copa "Rey Fath" (1992) y la Copa "Artemio Franchi" (1993). Por su parte, en su conducción de la "Academia", llevó al conjunto de Avellaneda a la conquista de la Supercopa en el año 1988.
A La Ribera llegó después de dirigir diez equipos en Argentina: Chacarita, Central, Instituto, Racing de Córdoba, Racing Club, Huracán, Talleres, Vélez, San Lorenzo y Colón. Con suertes dispares, ni el más optimista hincha de Boca imaginaba un ciclo convertido en un vendaval de éxitos.
Una vez consumados varios de esos triunfos, todo indicaba que había lugar para que empezara el romance con la gente. Los argumentos pueden ser varios, entre ellos que ?no es un hombre del riñón del club?. El Virrey que llegaba de Liniers tampoco lo fue y varias veces se escuchó el ?que de la mano, de Carlos Bianchi, todos la vuelta vamos a dar?. Con el ?Coco?, jamás. El amor es sólo a primera vista.
Fuente: NA