Con escotes y minis, Cora Schumacher es un peligro en las pistas

La mujer de Ralf, es una de las pilotos mejor pagas. Inclusive gana más que algunos de los de F1. Ex modelo, cuentan que se hacía notar por las provocativas ropas que lucía en los boxes. Y cuando la vio, su marido quedó tan prendado que dejo todo por ella

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Cora Schumacher deja sin aliento a cualquiera: sus minifaldas cortísimas y sus escotes profundos, sobre todo en sus tiempos de modelo, hacían que no pasara desapercibida. Pero ahora que es la cuarta piloto mejor paga del mundo también da de qué hablar, aunque en este caso son varios los que se preguntan cuáles son sus cualidades para ser tan bien remunerada por sus acciones en las pistas.

La esposa de Ralf Schumacher dubutó el fin de semana pasado en la Supercopa SEAT pero su actuación no fue de las mejores: trompos y salidas de pista dejaron un panorama bastante dudoso como para calificarla positivamente. Al final, terminó perdiendo un minuto y medio. Pero ella, segura de si misma, explicó los motivos de tan magra actuación: ?Prefiero ser prudente. Sólo compito para pasarlo bien, pero mi prioridad es ser madre, así que no quiero dejarme la vida en el volante?, le dijo al diario español AS.

Pero otro medio del mismo país, el Mundo Deportivo, contó su pasado, cuando era Cora Brinkmann, la joven modelo austríaca ?dispuesta asimismo a hacer cualquier cosa para alcanzar su objetivo: si el estándar del triunfo decía que había que tener una nariz más fina, se la cincelaba quirúrgicamente; si lo que se llevaba eran los pechos antigravitatorios, recurría a una buena silicona que le enviara los pezones a la estratosfera. En fin, una historia como tantas?.

También da cuenta de que en la actualidad ya no modela y que cuando lo hace sólo es ?para matar el gusanillo del ego. Hoy es la señora Schumacher y su profesión es piloto de carreras. Pero no una piloto cualquiera, no: la cuarta mejor pagada de Alemania, sólo superada por los hermanos Schumacher, Michael y Ralf (su esposo) y por Nick Heidfeld, y por delante incluso de algunos conductores de F-1 como Nico Rosberg. ¿Por qué? Magnetismo personal, dirán algunos, y las argucias comerciales de Willy Weber, mánager que comparte con el 'Kaiser' y a quien denominan 'Mister 20%', argumentarán otros?.

Por año, esta rubia bellísima cobra 500.000 euros para participar en la Supercopa Seat León alemana.

Ralf la conoció durante un viaje de ella y cuentan que quedó tan enganchado que ya no pudo dejar de pensar en ella; y ella lo convenció para que se mude de Montecarlo y se fueran a vivir juntos a Hallwang, en Austria.

En tanto, seguía posando para las revistas de moda y hasta se dio el gusto de mostrarse desnuda. Ralf no quiso saber nada con esto y pagó los 100.000 dólares por los derechos de las fotos. ?Son muy hermosas pero ahora la quiero sólo para mí?, justificó él, que no pudo hacer nada para que otro medio de internet publicara fotografías sacadas con anterioridad y en las que también se la podía ver como Dios la trajo al mundo.

Embarazada, se casaron, tuvieron su hijo David y ella, a todo esto, comenzó a pasearse ?por los 'paddocks' de F-1 con faldas minimalistas y escotes abismales, hasta que la paciencia del patriarca, Michael, se agotó. Él, tan celoso de su intimidad, no podía tolerar el exhibicionismo natural de Cora y le dio un tirón de orejas a su hermano que derivó en seria pelea y los Schumacher estuvieron varios meses sin dirigirse la palabra. Desde entonces hasta hoy, el carácter indómito de Cora ha provocado más de un rechinar de dientes a Michael, como cuando convenció a Ralf para poner en marcha una cadena de sex shops en Eslovenia, idea que el 'Kaiser' se encargó de echar por tierra?.

Reconocer que su marido suele cometer errores al momento de estacionar el auto fue algo que también provocó enojos familiares. Pero a juzgar por el espectáculo deportivo que brindó la rubia en las pistas el fin de semana pasado, se ve que ella tampoco es muy buena para aparcar. En lo demás, como se ve, es demasiado, demasiado buena.