En la noche miles de peregrinos, iniciarán a recorrer lo que la tradición puntana define como ?el camino de la fe? y unirán, caminando, la ciudad de San Luis con Villa de la Quebrada por la ruta provincial 3.
En agradecimiento a alguna bendición concedida por el Cristo de la Quebrada, recorrerán 40 kilómetros.
Al igual que todos los años, cerca de las 22 los caminantes partirán desde la Cruz ubicada en las inmediaciones del Puente René Favaloro para comenzar a dar cumplimiento al compromiso asumido.
Además del Cristo de la Quebrada, el miércoles también se honra a Nuestro Señor de Renca, venerado en la localidad de igual nombre, ubicada a unos 130 kilómetros al noreste de la capital puntana, y a la que se accede por la Ruta Nacional 148.
Pero la festividad más trascendente y popular es la del Cristo de la Quebrada, que se cumple en la localidad de Villa de la Quebrada, a 42 kilómetros al norte de la ciudad de San Luis y que se llega por la Ruta Nacional 146 o la Provincial 3.
Ambas festividades religiosas se han transformado en fiestas populares o paganas, que además de lo espiritual tiene una nutrida oferta, mostrando artesanos, vendedores ambulantes, bailes, peñas folklóricas, confiterías bailables y numerosos entretenimientos.
A Villa de la Quebrada asisten miles de peregrinos de todo el país y también del extranjero. Durante los días centrales de la festividad, a esta localidad,
que tiene una población estable de 300 habitantes, llegan más de cien mil personas, según las estadísticas de los últimos años.
Durante esos días los peregrinos viven en carpas y en camiones con acoplados, que son instalados en las numerosas playas de estacionamiento del lugar, con las instalaciones sanitarias correspondientes.
El gobierno provincial despliega todos los años un operativo especial de seguridad y sanidad, con la participación de la policía y reparticiones como Defensa Civil y organismos no gubernamentales como la Cruz Roja y los Bomberos Voluntarios.
Si bien el día central de la festividad religiosa es el 3 de mayo, tanto en Villa de la Quebrada como en Renca desde el pasado 24 de abril se está rezando la novena, con diversas intenciones especiales.
Tanto en Villa de la Quebrada como en Renca se veneran crucifijos "encontrados milagrosamente en el monte por hacheros en idénticas fechas", según los testimonios populares y también de los historiadores.
En Villa de la Quebrada se atribuye el hallazgo al hachero don Juan Tomás Alcaráz, quien encontró el milagroso crucifijo en el hueco de un árbol que estaba hachando en medio del campo en el año 1860.
Según el historiador puntano José Ignacio Maldonado, "mientras Alcaráz estaba cortando un grueso algarrobo, saltó una astilla dejando al descubierto una cavidad y en ella al crucifijo, resguardado en esa urna vegetal -quien sabe por cuanto tiempo- pues no hay memoria en la zona que alguien lo perdiera o lo escondiera en esa concavidad de un árbol en crecimiento".
"Quizás lo extravió algún sacerdote evangelizador en los siglos pasados de los indios que habitaban la zona y si no fue así, sólo Dios conoce el secreto", sostiene Maldonado.
El milagroso hallazgo comenzó a difundirse boca a boca desde entonces, dando paso luego a la construcción de la capilla y al nacimiento de la Villa de la Quebrada como comunidad organizada y custodia del crucifijo, que está permanentemente exhibido en el templo y únicamente se lo retira del altar para sacarlo en procesión los 3 de mayo de cada año.
También es motivo de devoción y atracción en Villa de la Quebrada el gigantesco Vía Crucis construido al pie de la Sierra Tinajas, esculpidas en mármol de Carrara (Italia) con figuras del tamaño de seres humanos, que fue inaugurado en 1949 por el segundo obispo que tuvo San Luis, monseñor Emilio Di Pascuo.
El próximo miércoles es feriado provincial y las procesiones se realizarán en Renca a las 11 y Villa de la Quebrada a las 16, siendo presididas ambas por el obispo diocesano de San Luis, monseñor Jorge Luis Lona.