La tumba sagrada

Un año después de su muerte, la tumba del papa Juan Pablo II en la cripta de la Basílica de San Pedro se ha convertido en un lugar de peregrinación de los miles de fieles que acuden al Vaticano diariamente

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En fila, sin quejarse por el tiempo que tienen que esperar, los fieles comienzan en la plaza de San Pedro, a lo largo de la columnata de Bernini el recorrido que les llevará hasta las Grutas Vaticanas, en el subsuelo de la basílica petrina, donde reposan los restos de Juan Pablo "El Grande", el Pontífice polaco que ocupó el Solio Pontificio durante 26 años y medio.

En silencio se acercan hasta el lugar y una vez ante la tumba se arrodilla, se quedan de pie firme, rezan, algunos lloran y todos expresan, para su interior, los sentimientos que en esos momentos les embargan.

Según el Vaticano, la tumba es visitada por una media diaria de 23.000 personas, que una vez en la plaza de San Pedro no dudan en recordar a los periodistas que cubren la información vaticana y a quienes les quieren escuchar todo "lo que hizo" Karol Wojtyla.

Juan Pablo II yace bajo una sencilla lápida de mármol blanco jaspeado en la que está escrito "Ioannes Pavlvs PP II. 16.X.1978-2.IV.2005".

Proveniente de la famosa montaña de mármol de Carrara, en el noroeste italiano, la losa mide 2,20 metros de largo por 1,20 metros de ancho y está dispuesta de manera que los fieles pueden verla y leer lo escrito con facilidad.

Las letras, grandes, están escrita en latín para seguir tradición. "PP" significa "Papa Pontifex". En la parte inferior de la losa está esculpido el símbolo de Cristo.

La tumba ocupa el mismo lugar en el que durante 37 años estuvo sepultado su antecesor y al que tanto apreciaba el beato Juan XXIII.

Del sepulcro de Juan Pablo II llama la atención su sencillez, en la línea que le gustaba al Papa, que quiso ser enterrado en el suelo al igual que su antecesor Pablo VI.

La sepultura se encuentra a pocos metros de la Tumba del Apóstol San Pedro, al lado de la de la reina Cristina de Suecia y frente al sarcófago de Carlota de Chiore, por lo que Juan Pablo II es el único Papa sepultado entre dos mujeres.