Visitantes dicen que es insoportable el olor a coca en Bolivia

Según comentarios en las últimas semanas, el hedor que emana del mercado de Villa Fátima "parece intoxicar". Los sacos con hojas recién cosechadas son más grandes que antaño y esperan apiladas nuevos compradores

Guardar
 TELAM 162
TELAM 162

Según periodistas de la AP, el mercado de Villa Fátima, en la periferia de La Paz, recuerda la fragancia del pasto recién cortado en una suntuosa casa de los suburbios.
 
Todo el derredor está atiborrado de sacos de 50 libras de hojas de coca recién cosechadas, talegos apilados a la espera de compradores. Aquí el comercio de hojas con las que se puede producir cocaína es legal.
 
Hay mayor cantidad de coca que en años anteriores, y esto no es ninguna sorpresa, pues el presidente Evo Morales fue recientemente reelegido como líder de los campesinos cultivadores de coca.
 
La erradicación de la coca boliviana, tarea financiada casi enteramente por los Estados Unidos con los impuestos de los contribuyentes de ese país, ha caído en más del 60% en los dos últimos meses, desde que Morales asumió el gobierno y declaró que no tolerará la cocaína, pero promoverá la coca destinada a usos tradicionales y legales.
 
Basta con mirar la mejilla abultada de Daniel Sonco, un comerciante de coca de 37 años, para conocer uno de esos usos.
 
Sonco mastica una bola de hojas de coca mientras él y un colaborador reempacan media docena de sacos de coca en bolsas plásticas para un viaje desde el elevado altiplano boliviano hasta las húmedas tierras bajas donde, dice, las vende por libra a los agricultores. 

Otros posibles consumos de coca propuestos en las últimas semanas por algunos políticos de la región han hecho palidecer a diplomáticos norteamericanos.

La "hoja sagrada" es "tan nutritiva" que debe reemplazar a la leche en el desayuno escolar servido en las escuelas de Bolivia, dijo su canciller David Choquehuaca.

Y un vocero del candidato presidencial peruano Ollanta Humala se entusiasmó con la idea y propuso servir a los niños pan de harina de coca.
 
 
El presidente venezolano Hugo Chávez sugirió luego que sus compatriotas podrían hornear pan con harina de coca para apoyar sus usos legales. "Coca no es cocaína. La coca es tremendamente nutritiva", dijo Chávez.

Pero diversos estudios científicos señalan que el organismo humano difícilmente asimila sus nutrientes, aunque sí su propiedad de quitar el sueño y el hambre sin alimentar.

A pesar de la algarabía para extender los usos de la coca, los bolivianos no se engañan respecto de que una buena porción de la hoja va a la producción de cocaína. La pregunta es cuánto.

En octubre de 2004, el entonces presidente Carlos Mesa apagó una tensa confrontación con los cocaleros de la región del Chapare aceptando que ellos puedan cultivar allí hasta 3.200 hectáreas del arbusto andino, a la espera de un estudio independiente sobre la verdadera demanda del mercado legal.

Determinada la cantidad, el gobierno erradicaría el excedente. Pero, un año y medio después, el estudio no se ha iniciado, mientras los cultivos crecen.

Según el informe de 2005 del Departamento de Estado de los Estados Unidos, las plantaciones crecieron por cuarto año consecutivo y llegaron a 26.500 hectáreas, 8% más que en 2004 y más del doble de las 12.000 hectáreas permitidas por la ley boliviana.

A pesar de que esto les preocupa, los funcionarios norteamericanos evitan hacer declaraciones oficiales. No obstante, el embajador en La Paz, David Greenlee, ha expresado su preocupación porque el exceso de plantaciones de coca esté alimentado el negocio de la cocaína.

De los 150 millones de la ayuda norteamericana a Bolivia en 2005, cerca de dos tercios vann a la lucha antidroga, divididos entre erradicación, represión y desarrollo alternativo.

Esto incluye desde botas y seguro de salud hasta salarios para cientos de reclutas bolivianos enrolados en la Fuerza de Tarea Conjunta, cuyo trabajo es la erradicación.

A diferencia de Colombia, donde el principal método de destrucción de la coca es el rociado de herbicidas de glifosato, los conscriptos las arrancan con las manos.

El año pasado erradicaron un promedio de 500 hectáreas de plantas de coca cada mes. Sin embargo, en las nueve semanas posteriores a la asunción de Morales, el 22 de enero, sólo arrancaron 412 hectáreas -un tercio de esa cantidad en la última semana-, de acuerdo al Viceministerio de Defensa Social, que supervisa a la fuerza.
 
La caída en la erradicación se debe a que, desde la llegada de Morales al gobierno, la erradicación no es más forzosa sino voluntaria, dijo el viceministro del área, el ex cocalero Felipe Cáceres.
 
Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, detrás de Colombia y Perú, y la droga procesada con parte de su producción es trasladada a Brasil, a través de la larga y porosa frontera binacional, con destino a Europa y al mercado brasileño, ahora el segundo más grande después del de los Estados Unidos.

Alarmado por la creciente violencia vinculada a la droga y la ascendiente adicción al crack, la semana pasada Brasil anunció que construirá nueve puestos a lo largo de los 3.400 kilómetros de frontera con Bolivia para combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal.
 
La presión de esos vecinos puede atemperar la inicial estridencia del gobierno de Morales en su planeada campaña mundial por "despenalizar" la coca.
 
Cáceres, a quien Morales nombró cabeza del Viceministerio que ahora se dedica al "Desarrollo de la coca", y ya no al "Control de la coca", regresó algo descorazonado la semana pasada de una reunión del Comité de Control de Drogas, en Viena.
 
Dijo que Morales demorará el lanzamiento de su campaña pro despenalización, y que los cocaleros deben entender la necesidad de que la erradicación tiene que continuar en algún grado. "Vamos a erradicar, pero de forma voluntaria. Vamos a cumplir con los compromisos internacionales en forma voluntaria", agregó.
 
AP.- El periodista Carlos Valdez de la oficina de la AP en La Paz contribuyó a esta nota-