(EFE).- Camilla se cayó al suelo, se manchó de barro la falda y casi se desmaya por las altas temperaturas durante una accidentada visita que realiza estos días a la India con su marido, el príncipe Carlos de Inglaterra.
El viaje de la duquesa de Cornualles a un país que fascina a su esposo está resultando algo turbulento, aunque de momento Camilla ha conseguido salir airosa de todos los percances gracias a un toque de buen humor que, según dicen, la caracteriza.
El programa de hoy comenzó con una visita al pueblo de Artiya, en Rajastán (norte de la India), donde el abrasador calor, de más de 40 grados, obligó a la duquesa a apartarse de la comitiva real dos veces en busca de sombra, agua fría y una silla donde descansar.
El médico que siempre acompaña a la otoñal pareja en sus viajes al extranjero acudió alarmado a atender a Camilla, aunque la esposa del príncipe Carlos se recuperó rápidamente.
"Bajen por favor un poco la temperatura del termostato", dijo bromeando Camilla.
Nada comparable a lo que ocurrió ayer, cuando Camilla se cayó al suelo al ir a sentarse en una silla en el Instituto Nacional de Investigación y Educación Farmacológica, en Punjab (norte de la India).
Carlos de Inglaterra había retirado la silla para dejarle paso y firmar en el libro de visitas del instituto. Cuando Camilla decidió sentarse para dejar su autógrafo, la duquesa se cayó al suelo, una instantánea que reproducen hoy todos los diarios indios.
El príncipe y las autoridades presentes reaccionaron rápidamente y la ayudaron a incorporarse aunque no pudieron salvarla de las carcajadas del público, al que ella misma se sumó.
Poco antes, la duquesa de Cornualles se había manchado con barro la falda cuando, después de plantar un árbol, cogió la manguera para regarlo por el lado contrario y se salpicó con barro.
Aunque algunas personas de la comitiva intentaron limpiar su vestimenta, Camilla demostró una vez más su buen sentido del humor y sonrió a los presentes con su atuendo totalmente manchado.
El último contratiempo de este viaje casi saca los colores a la esposa del príncipe de Gales.
En una visita al Centro de Desarrollo Tecnológico y movida por la curiosidad, la duquesa tomó en sus manos una caja, que contenía píldoras anticonceptivas.
"Oh, yo no necesito esto", dijo sin dejar de sonreir Camilla, de 58 años.
Es poco probable que la duquesa de Cornualles se olvide de su paso por la India durante el segundo viaje oficial al extranjero de la pareja, después de Estados Unidos, desde que su matrimonio en abril de 2005.
Carlos y Camilla viajaron hoy por el Rajastán (norte), el estado más turístico de la India por sus palacios, fuertes y desiertos, donde el heredero de la Corona británica departió con varios "príncipes" destronados indios.
Sin títulos ni privilegios, a diferencia de la familia real inglesa, el maharajá de Jodhpur, Gaj Singh, y su mujer, acogen esta noche a Carlos y Camilla en el majestuoso palacio de Umaid Bhavan, en parte convertido en un suntuoso hotel de cinco estrellas.
Está programado que la pareja real asista al festival cultural de Jaipur, la llamada "Ciudad Rosa" de la India, también en el Rajastán, donde admirarán el fuerte de Amber y verán el famoso Palacio de los Vientos.
Sin embargo, la pareja no visitará el mundialmente conocido mausoleo del amor, el Taj Mahal, donde la primera esposa de Carlos, Diana de Gales, fue fotografiada sola en su viaje de 1992, provocando insistentes rumores sobre desavenencias en su matrimonio.
Está previsto que este viernes termine la visita de la pareja real británica a la India y que partan desde Jaipur rumbo a Londres, tras culminar un viaje que los había llevado previamente a Egipto y Arabia Saudí.