Rojas, insultos y una caída en el adiós de Angel Sánchez al arbitraje

A los 49 años, y aun cuando quería seguir, se retiró del referato en Racing-San Lorenzo. "Es como una suerte de 'muerte anunciada'", aseguró. Dueño de una larga trayectoria, en su último encuentro tuvo de todo

TELAM 162

Angel Sánchez se despidió anoche del arbitraje profesional conduciendo el partido que animaron los equipos de Racing y San Lorenzo, por la duodécima fecha del torneo Clausura.

A los 49 años y luego de casi 30 de trayectoria en el referato local -dentro de la que puede contar el Mundial de Corea-Japón de 2002-, Sánchez no contó con la gracia de la Escuela de Arbitros, dirigida por otro ex juez como Abel Gnecco, y el vínculo con AFA, que finalizará este viernes, no será renovado.

Por tal motivo, Sánchez -enfrentado con el director de la Escuela de Arbitros- dejó hoy la actividad, con la sensación de que todavía estaba para seguir.

"Me siento muy bien como para seguir, pero esto es una cuestión de edad. El 3 de marzo cumplí 49 y las recomendaciones de FIFA son las de tener árbitros más jóvenes", explicó Sánchez, con cierta resignación, a una señal de cable.

Sin embargo, el árbitro reconoció que debe aceptar "esta realidad, porque negarla me parece ridículo". "Es cierto que no me quiero ir, pero me estuve preparando para este momento del retiro que es, salvando las distancias, como una suerte de 'muerte anunciada'", agregó.

Sánchez, de profesión radiólogo, anunció que seguirá vinculado al fútbol "de alguna manera, porque esto es mi pasión. No creo que me vaya del todo, porque se acaba el arbitraje", admitió.

A la hora de un balance de lo que fue su carrera en el arbitraje, Sánchez se enorgullece por "no haber olvidado nunca que los verdaderos protagonistas de esta historia son los futbolistas y no los árbitros".

"He venido recibiendo reconocimientos en los últimos partidos que me tocó dirigir en River, Quilmes y Lanús pero el mejor que me llevo es el de los jugadores, técnicos y protagonistas del fútbol que entienden como yo que esto no es un drama", enfatizó.

Ajeno a las polémicas que vivió en los últimos meses (con Gnecco por algunas declaraciones, con Jorge Martínez, defensor de Olimpo de Bahía Blanca, en ocasión del partido con River, hace un par de semanas), Sánchez destacó que "lo único que me puedo cuestionar es el hecho de no medir la repercusión que tienen las cosas que digo. Por ser frontal tuve mis satisfacciones, pero también fui cuestionado", aseveró.

Apenas llegó a Avellaneda para su último partido, Sánchez procesó despaciosamente cómo serían sus instantes finales en el referato. Su familia, mujer e hijos, lo acompañaron en la platea.

Pisó el campo de juego y fue objeto de insultos de parte de ambas parcialidades. No se inmutó y siguió con la sonrisa que lo acompañó durante estos últimos tiempos de su carrera.

A los 30m. del primer tiempo protagonizó un hecho curioso: resbaló y se cayó en la mitad de la cancha y ambas tribunas festejaron el tropezón.

En el segundo tiempo, cuando el partido fue tomando "temperatura", Sánchez debió recurrir a la tarjeta roja para Osmar Ferreyra, quien se excedió en el juego brusco y agredió a un jugador adversario.

Ya cuando finalizó el cotejo y el centro de la escena estaba en el festejo de los jugadores de Racing, los hombres de San Lorenzo se propasaron en las protestas, hubo insultos y entonces sobrevino una expulsión más: la del arquero Sebastián Saja.

"Me hubiese gustado despedirme en un partido normal, pero bueno el fútbol de hoy en día se toma a "matar o morir" y entonces tuve que soportar que me insultara Saja", explicó Sánchez sobre su última decisión que tomó como referí del fútbol argentino.

Read more!