Hallan en Etiopía cráneo de 250.000 años

Un grupo de científicos descubrió en el noreste de Etiopía el cráneo de un pequeño antecesor de los seres humanos que podría ser el eslabón entre el extinto homo erectus y el hombre moderno

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(AP).- El cráneo del homínido encontrado en dos partes y del que se cree tiene entre 250.000 y 500.000 años de antigüedad "proviene de un período muy significativo y es muy cercano a la aparición del humano anatómicamente moderno", explicó el director del Proyecto Gona de Investigación Paleoantropológica en Etiopía, Sileshi Semaw.
El cráneo humano fue hallado por arqueólogos hace cinco semanas en la localidad de Gawis en la región de Afar en el noreste de Etiopía, indicó Semaw. Allí, fueron encontrados también varias herramientas de piedra y animales fosilizados, entre ellos dos tipos de cerdos, cebras, elefantes, antílopes, gatos y roedores. Sileshi, un paleoantropólogo etíope que trabaja en la Universidad de Indiana, dijo que la mayoría de los fósiles de homínidos son hallados en partes, pero que el nuevo cráneo _ sorprendentemente casi completo _ suministró información muy valiosa. "El cráneo de Gawis nos concede la oportunidad de mirar al rostro de uno de nuestros antecesores", expresaron los responsables del proyecto de la investigación en un comunicado.
El homo erectus, que numerosos investigadores consideran como un antecesor del moderno homo sapiens, se habría extinguido hace 100.000 ó 200.000 años. El cráneo data de un tiempo poco conocido: la transición del homo erectus africano a los humanos modernos, refirió el comunicado. El rostro y el cráneo del fósil tienen marcadas diferencias con los mismos elementos del hombre moderno, pero contienen la inequívoca evidencia anatómica de que pertenecen a los ancestros del humano actual, dijo Semaw. "Esto es realmente emocionante, porque se suma a un reducido número de fósiles que parecen ser la evolución entre el homo erectus y nuestra propia especie del homo sapiens", consideró el paleoantropólogo Eric Delson, de la City University de Nueva York, quien no participó en el descubrimiento pero ha seguido el desarrollo del proyecto.