Un día en la NASA

Una roca de la Luna, un simulador antigravitatorio, un guante incendiado en una misión espacial fallida son algunas de las impresionantes muestras de cómo el hombre intenta conquistar el espacio. Infobae.com pudo visitar sus cuarteles en Houston, Texas. Vea la galería de imágenes

162
162
162
NASA 162
162
162
162
162

Se trata apenas de tomar un tren y dejarse llevar. El destino final, la Nasa. El inicio: un centro recreativo donde se conjugan la historia de la exploración espacial y los adelantos tecnológicos que usa el organismo adaptados para niños.

Infobae.com tuvo la oportunidad de visitar el Johnsons Space Center, uno de los cuarteles de la NASA en la ciudad texana de Houston, en Estados Unidos. Allí mismo funciona actualmente el centro de control de la entidad espacial, que comandó misiones como el proyecto Apolo.

El punto de partida es, siempre, el centro educativo y de recreación Space Center, apuntado especialmente a la formación de los niños. Es también el centro de visitantes ranqueado como la atracción número uno de la ciudad y la puerta de entrada a los cuarteles de la NASA.

Este lugar es visitado por cerca de 100 mil personas al año desde su inauguración en 1992. El objetivo fue concentrar toda la historia de la vida espacial en un lugar, el hijo pródigo de otros dos centros previos que llevaron adelante dos tareas importantísimas para los norteamericanos: poner un hombre en la Luna y controlar las misiones del proyecto Géminis, Apolo, Skylab y las actuales misiones espaciales.

Allí hay guardados, entre otros tesoros, más de 90 kilos de rocas lunares recolectadas durante el programa Apolo.

En el Space Center hay juegos y un museo que detalla todas las misiones espaciales, inclusive el fallido Apolo 13. En un túnel ambientado con estrellas se puede uno de los primeros módulos lunares, el guante blanco que usó el astronauta Ed White y que se prendió fuego, el Apolo 17 y el simulador donde los astronautas se entrenaban antes de lanzarse al espacio.

Un poco de historia: el parque real de la NASA

Entre 1968 y 1972 Estados Unidos envió nueve expediciones a la Luna para recoger muestras. La estación de Houston se usó para un total de 104 misiones, entre ellas, el proyecto Apolo. De esas misiones, 6 estaban destinadas a poner un hombre en la Luna.

En el lugar se hace una extensa referencia al astronauta Ed White, fallecido durante un entrenamiento al incendiarse el módulo Apolo I, fue el primer astronauta en dar una caminata espacial, en 1965, con Gemini 4. El guante de White, estropeado y quemado, es otro de los tesoros de la NASA.

La recorrida por el corazón de la NASA empieza con un tren que lleva a los visitantes del a recorrer las 1.600 hectáreas que ocupan los cuarteles de la entidad. Se trata de un cuidado parque, con muchos árboles, verdes y hasta semáforos.

En el lugar funcionan varios edificios: en algunos el acceso es restringido, como la biblioteca y las oficinas administrativas. El Johnson Space Center emplea a unas 14 mil personas, entre civiles, militares y contratados.

Sí, en cambio, se puede visitar la vieja estación de control, desde donde se observa la antigua maquinaria que se usaba en los años sesenta y setenta para dirigir los lanzamientos y misiones.

En el viejo centro de control (ver foto), hay una serie de placas que llaman la atención: cada una representa las misiones controladas por la estación, tanto las exitosas como las fallidas. La primera placa es conocida como Ohio Misión, puesto que se trataba de astronautas provenientes de Ohio. El lugar aún conserva las tres pantallas gigantes que mostraban -como en las películas- la posición exacta del módulo espacial, los registros de satélites, un radar y el contacto con otros módulos.

Según asegura Brad, uno de los guías del recorrido de la Nasa, la capacidad de síntesis de información de todo el centro antiguo de control es igual a la que hoy puede procesar una computadora de última generación.

Desde los ochenta en adelante, la entidad espacial construyó un nuevo edificio para comandar las misiones. El nuevo centro de control está equipado con radares, equipos y computadoras en red que controlan permanentemente los módulos y naves que se envían al espacio.

El recorrido es restringido, pero algunos investigadores y técnicos aún permanecen haciendo guardias en el centro, en la biblioteca y en las distintas dependencias del parque espacial.

Al aire libre y en medio de verdes jardines, los norteamericanos rinden homenaje a los astronautas caídos en misiones. Allí hay plantados 12 árboles, uno por cada enviado fallecido al cumplir tareas, aunque con la tragedia del Challenger los muertos suman 17. El parque de la memoria fue un legado del presidente George Bush.

El regreso, siempre acompañados de guías que salvan las dudas de los visitantes, muestra viejos cohetes que antiguamente fueron parte de lanzamientos. Como el Apolo Soyuz, una misión que envió dos rusos y tres norteamericanos hacia el cosmos. Los astronautas lograron, esa vez, unir dos naciones y dos cápsulas en medio del espacio.

Denise González Eguilior
deguilior@infobae.com





Read more!