EFE 162
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(EFE).-

Michelle Bachelet, una pediatra de 54 años, experta en Defensa, hija de un general torturado por la dictadura y que sorprendió al mundo político por sus dotes de mando, es desde ayer la primera presidenta de Chile.



Su asunción es la culminación de una atípica y corta carrera política que comenzó en el año 2000 en la primera línea del gobierno tras ser designada ministra de Salud por el presidente Ricardo Lagos, que dos años más tarde la nombró ministra de Defensa.



Dotada de un gran carisma y fuerte empatía con la gente, cuatro años después Bachelet irrumpió inesperadamente en las encuestas presidenciales dejando en el camino a fogueados políticos como el ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle y el actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.



En su camino al palacio presidencial de La Moneda, que, según dijo Bachelet, jamás imaginó ni buscó transitar, demostró aplicación, perseverancia y fortaleza, cualidades que la llevaron a resultar elegida presidenta el pasado 15 de enero en segunda vuelta con el 53,5 por ciento de los sufragios.



Tras triunfar por un margen de siete puntos sobre su rival, el derechista Sebastián Piñera, la cuarta presidenta de la Concertación -coalición de centro izquierda que gobierna desde 1990- asumió con firmeza la formación del equipo que la acompañará en los próximos cuatro años.



En menos de dos meses, en medio de un cerrado hermetismo y respetando su compromiso de conformar un gobierno paritario, Bachelet nombró ministros, subsecretarios e intendentes regionales sin mayores consultas con los desconcertados partidos de su coalición y privilegiando una combinación de caras nuevas con experiencia, además del equilibrio entre hombres y mujeres.



A diferencia de sus predecesores y en un marco de absoluta normalidad democrática, aplicó sus propios criterios y despejó los prejuicios sobre la capacidad de mando de una mujer, dando paso a un nuevo estilo de liderazgo, más autónomo y de marcado sello presidencialista.



Verónica Michelle Bachelet Jeria nació el 29 de septiembre de 1951 en Santiago y es la segunda hija de la antropóloga Angela Jeria y del general de brigada de aviación Alberto Bachelet.



Su padre, colaborador del gobierno del socialista Salvador Allende, falleció por torturas en prisión después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, y este hecho marcó la vida de la nueva jefa de Estado.



Cuando empezó la dictadura de 17 años (1973-1990) cursaba cuarto año de Medicina en la Universidad de Chile, tenía 22 años y militaba en las Juventudes Socialistas.



A pocos días del golpe, la joven y sus compañeros se organizaron para apoyar a los perseguidos y, desde la clandestinidad, ejercer oposición al pinochetismo.



Un año después de la muerte de su padre fue detenida junto con su madre por la policía secreta y trasladada a "Villa Grimaldi", el peor centro de reclusión de la dictadura.



"Me separaron de mi madre. Me empezaron a interrogar. Me torturaron... me cuesta recordar, como que se me bloquearon los malos recuerdos. Pero lo mío no fue nada al lado de lo que sufrieron otros", dijo en una entrevista.



Tras ser liberadas, madre e hija viajaron exiliadas a Australia y luego a la República Democrática Alemana, donde prosiguió su carrera de Medicina para volver a su patria en 1979, año en que reingresó a la Universidad de Chile donde se tituló.



También retomó la actividad política, trabajó por el retorno a la democracia y colaboró con organizaciones no gubernamentales que entregaban asistencia a hijos de torturados y desaparecidos.



Con la restauración de la democracia, en 1990, la pediatra y epidemióloga, madre de tres hijos, se incorporó al Ministerio de Salud, en el que desempeñó diversos cargos.



Por ser hija de general, estuvo familiarizada desde niña con asuntos castrenses, y por ello se ha interesado en la normalización de las relaciones entre civiles y militares.



Esa inquietud la impulsó a realizar un curso sobre estrategia militar en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) y logró el primer lugar de la promoción.



En 1997, realizó otro en el Colegio Interamericano de Defensa, en Washington, especialización que le permitió incorporarse como asesora del Ministerio de Defensa.



Paralelamente, cultivando un bajo perfil, Bachelet mantuvo su militancia en el Partido Socialista donde ocupó algunos cargos relevantes, hasta que en marzo de 2000 el recién elegido presidente Ricardo Lagos la llamó a su gabinete como ministra de Salud.



En enero de 2002, Lagos la nombró ministra de Defensa. En poco tiempo, Bachelet tomó el mando, y, sin rencores ni debilidades, se ganó el respeto de los militares.



Durante su gestión en Defensa, comenzó a ganar popularidad en las encuestas, que la comenzaron a perfilar como aspirante presidencial.



Pero, el "fenómeno Bachelet" nació a raíz de unas inundaciones en el norte de Santiago, cuando apareció encaramada en un tanque, dirigiendo la operación de rescate de los damnificados.



Su candidatura finalmente fue impuesta por los ciudadanos y entró a la historia como la primera mujer y la tercera socialista, tras Allende (1970-73) y Lagos, en ocupar el sillón presidencial en Chile.