Carlos Baldomir, el campeón humilde: "Quiero retirarme entero"

A un par de meses de haber cumplido su sueño de conquistar un cinturón mundial, el santafesino charló en un mano a mano con Infobae.com y reveló qué piensa hacer con su futuro abajo del ring. Con casi 35 años, revivió su momento de gloria, habla de su familia y se prepara para sus próximas peleas

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Casi dos meses atrás, a Carlos Baldomir la gloria lo tocó con su mágica varita en el legendario Madison Square Garden. Ese tiempo, que pareció tan corto, fue para el santafesino suficiente como para empezar a pensar en el futuro cercano, en la próxima pelea. Ya disfrutó de su triunfo, de su vuelta a Santa Fe para reencontrarse con la familia y con los amigos. Ahora es el momento de prepararse para volver al ring y comenzar el sueño de la defensa.

El campeón mundial welter (CMB) es un hombre tranquilo. Habla pausado y no muestra esa soberbia con la que se caracteriza a los boxeadores, que la utilizan como una especie de autodefensa. Baldomir tiene fe en él mismo, pero no alardea. Esa pausa en el diálogo con Infobae.com es la misma que regula su futuro. El éxito no cambió a este peleador, que sueña su vida fuera del ring.

"Quiero hacer una o dos defensas, y después vemos... No tengo pensado pelear mucho tiempo, quiero retirarme bien entero, disfrutar lo que gane, dedicarme a mi familia, y después ver si trabajar como entrenador o manager", asegura. Y no lo dice, pero en sus palabras hay una previsión contra los finales trágicos que suelen marcar al pugilismo. Como cuando reitera: "Quiero retirarme entero". Baldomir tiene las cosas claras, sabe que está a punto de cumplir 35 años, una edad que en un deporte como el boxeo hace todo cuesta arriba.

"Hoy los campeones tienen 20, 22 años ?explica-, y no es el mismo entrenamiento. Entonces, ¿cómo podés competir con un chico de esa edad? Porque yo no puedo hacer 50 piques, hago 20... Y va a llegar un momento en que uno va a ganar por la experiencia, por la confianza, la fe, o porque está bien preparado. Pero el otro va a ser menos técnico, pero va a tener más trabajo. No me ha pasado todavía, porque estoy entero, tengo aire, pero quiere anticiparme".

Aquella imagen de campeón que llegaba de Nueva York, todavía lo emociona. El estadounidense Zab Judah, ídolo de la gente, el hombre al que todos veían como el favorito, se chocó con un santafesino que tenía sueños de campeón. Y no pudo con esa fuerza: un fallo unánime decretó que Baldomir había ganado. Era el rey de los welter. "¿Qué sentí en ese momento? Una alegría enorme, gritaba que era campeón. Y siempre que veo esa parte me emociono mucho, es como que yo no soy, que es otra persona. El era un gran campeón, la gente lo tenía bien arriba, pero yo sabía que podía ganar. Yo se lo dije antes de la pelea, aunque él se reía y los periodistas también", recuerda.

Con el cinturón asegurado, Baldomir hace una especie autorreivindicación, recuerda los triunfos conseguidos, pero ignorados por la prensa o el público: "Yo venía bien desde el 99, pero en silencio, se hablaba muy poco porque primero gané un titulo internacional en Italia, lo defendí en Dinamarca, después en Alemania, y otra vez volví a Dinamarca. Ahí recién empezaron a hablar, pero le dieron muy poca importancia a lo que venía haciendo hasta el titulo mundial, que tampoco creo que haya tenido mucha difusión".

El reconocimiento, que parece tan vital en Baldomir, lo tuvo en Santa Fe, su provincia, que recibió con los brazos bien abiertos a su campeón. "Fue muy emocionante la vuelta ?recuerda- porque mucha gente me esperó. Santo Tomé y Santa Fe están pegados, y realmente esperaba un recibimiento, pero no así. Se notaba mucha alegría en la gente no porque era campeón mundial, sino porque que había logrado eso con un gran sacrificio, por los años que trabajé, que vendía en la calle, los seis años para esperar el título mundial. Estaba muy contenta, eso me llamó la atención, vos la mirabas a la gente y la notabas muy alegre".

Ahora se viene la primera defensa, que serían en julio. Baldomir viajará a los Estados Unidos a principios de la próxima semana para firmar su contrato. Allí deberá elegir rival entre varias opciones. La posibilidad más firme y la que más lo entusiasma es la del ex campeón mundial canadiense, Arturo Gatti. "Ya está de vuelta, tiene muchas peleas duras y es el rival ideal porque vende mucho en los Estados Unidos, así que la pelea se va a ver y yo me voy a poder mostrar un poco más de lo que mostré acá", aclara.

Fanático de Colón de Santa Fe y ex vendedor de plumeros, como su padre, Juan Carlos. "Le dije que no quería que siguiera, pero no me hizo caso. El tiene sus amigos en la calle, son muchos años...", dice el hombre al que la comparación con Carlos Monzón fue inevitable (Santa Fe, Amilcar Brusas). El contesta: "No me genera presión, al contrario, me da un poco de vergüenza. Y, claro, un poco de orgullo, que me traten como ídolo en Santa Fe".

Alejandro Wall
awall@infobae.com

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