Moyá-Argentina, un romance fiel

El tenista español fue adoptado casi como un hijo más por el público local. ¿Los motivos? Además de su carisma, 3 de sus 19 títulos los logró acá, incluido el primero de su carrera. Una vez más, prometió regresar

162

Pocos personajes foráneos generan tanta simpatía como para producir un verdadero romance entre dos nacionalidades. El del español Carlos Moyá y el público argentino, al que conoce hace más de diez años, es uno de esos casos, donde la relación ídolo-hincha se pone en marcha cada vez que el mallorquín coloca un pie en Buenos Aires.

El primer antecedente que comenzó a aceitar el lazo fue aquel título en 1995, el primero de su carrera y de los tres que ya cuenta Moyá en su historial por estas tierras. A partir de allí, que coincidió con el momento en que empezaba a gozar de las primeras mieles del éxito, el público del Lawn Tennis lo adoptó como un hijo más, y él devolvió con tenis de alto vuelo y un carisma casi único.

"Dedico este triunfo a toda la gente que me apoyó en los malos momentos. El año pasado fue duro para mí. Llegué a pensar que no volvería a levantar una copa", fueron las palabras de agradecimiento para quienes estuvieron presentes en la Catedral del tenis en el día de ayer.

Es cierto que, al margen de la intensa relación, fue un triunfo personal celebrado como pocos, desde aquel lejano Chennai de 2005 ?un mal año para él- cuando derrotó en la final al tailandés Paradorn Srichaphan. Pero no podía faltar el reconocimiento al público, que lo alentó durante toda la semana.

"Seguiré jugando en Buenos Aires mientras me sigan tratando con este cariño", repitió una y otra vez el ex número uno del mundo, incluso cuando cayó en la final de 2004 ante el local Guillermo Coria, un año después de obtener por segunda vez el título.

A sus 29 años, "Carlitos" ya pegó 19 gritos y 3 de ellos se escucharon en la Argentina. En tiempos donde ya no merodea por los escalones del top ten y en los que la relación con su país se enfrió tras su segundo "no" consecutivo a la Copa Davis, nada mejor que unos mimos que den paso a la ilusión de volver a ser.

Read more!